Advierten caída en venta de autos si hay alza impositiva
Ante el anuncio del Gobierno de incrementar hasta en un 30 por ciento el impuesto a la importación de vehículos nuevos y usados para el próximo año, según el proyecto de Ley Financial 2014, el presidente de la Cámara Nacional de Despachantes de Aduana, Hans Hartmann, y el gerente general de Automundo Bolivia, Enrique Galindo, coincidieron en que la medida ocasionará el incremento en los precios de venta y una caída en las importaciones.
Por su parte, la viceministra de Política Tributaria, Susana Ríos, en una entrevista con ABI, explicó que la modificación a los rangos mínimos y máximos del gravamen al Impuesto al Consumo Específico (ICE), beneficiará a la importación de vehículos nuevos porque ofrece alternativas más bajas de pago arancelario cuando el motorizado es cero kilómetros.
Según establece el proyecto de Ley del Presupuesto General del Estado para el 2014, en la Ley 843 se presentan nuevas tasas del Impuesto al Consumo Específico (ICE), en el que la base impositiva alcanza de 15 a 80 por ciento para autos a diésel y 0 a 40 por ciento para los vehículos a gas natural vehicular (GNV).
“Hay que ver si sale aprobado esto y (ver) la reglamentación para ver cómo va a incidir”, dijo Hartmann.
Sobre el impacto en el mercado, dijo que las importaciones crecieron a un ritmo anual de 10 por ciento, algo que podría cambiar con la medida propuesta.
En esa misma línea, Galindo expresó que “la vista corta que tiene el Gobierno, no le permite diferenciar que el incremento va a significar una caída estrepitosa de las importaciones”.
Agregó que el Gobierno reparó en el “boom” que vive Bolivia con la importación y uso de vehículos nuevos en comparación con años anteriores, por lo que ve “una mayor oportunidad para tener una mayor recaudación”.
Añadió que Bolivia es el país que más paga por el impuesto de vehículos, sin tener un mercado automotriz al cual proteger, a diferencia de lo que sucede en Brasil, Argentina y Colombia.
Añadió que por primera vez Bolivia puede renovar su parque automotor, pero si los cambios se realizan se corre el riesgo de ir “años luz atrás”, convirtiendo al país en el “basurero del mundo”, donde el cliente sólo pueda comprar chatarra.





















