Una pésima estrategia
Desde un principio fue una pésima idea, ya que nunca se entendió, que sin el apoyo de la clase media, jamás se hubiera logrado el 61 % de respaldo electoral, pero también marca el inicio de la unificación de la clase media, que hoy pone en cuestión al MAS como partido de gobierno
El poder como poder encierra una verdad profética: jamás es eterno. Sin embargo, el mismo puede mantenerse o por lo menos extenderse el tiempo más largo posible. Para que ello suceda, los actores con poder, léase poderosos, deben aplicar diferentes tipos de estrategias. El diseño de estas estrategias, es sin duda, una parte fundamental de los estudios políticos y sociológicos, en cuanto demandan un manejo excelente de las relaciones entre los que tienen el poder y sobre los que se ejerce, estableciendo en ello, redes de dominación y control. En otras palabras, mantener el poder es toda una obra de ingenio, que termina definiendo las relaciones entre los gobernantes y gobernados.
Bajo este entendido, en nuestro escenario político actual, hay actores sobre los que recae el poder, estos serian; el MAS-IPSP, como partido en función de gobierno, y el presidente Evo Morales, como su líder. Los tomo como ejemplos, en cuanto representan la forma visible de lo que implica tener poder; administrar el Estado y tomar decisiones en torno a él.
Ahora bien, anteriormente decíamos que poseer poder implica mantenerlo, utilizando ingeniosas estrategias. Esta, en el caso del MAS-IPSP y el presidente, ha sido la separación y confrontación entre bolivianos y bolivianas. Lo que ha significado la diferenciación de los bolivianos, entre buenos y malos. Utilizando para ello elementos discursivos en base al color de piel, religión o lugar de nacimiento, con la finalidad de generar grupos opuestos, en el cual, el grupo mayoritario se articule en torno al MAS y el Presidente, ya que ellos serían los garantes de sus derechos ante los otros bolivianos, los malos. Sin embargo, esta estrategia, lejos de permitir al MAS-IPSP y al Presidente reproducir el poder con miras a mantenerlo, ha comenzado a jugarle en contra. Esto en parte del cansancio del boliviano, sobre todo de clase media, de ser llamado constantemente pro-yanki, pro-chileno, vende patria, neoliberal etc. Unificándolo en contra el MAS y el Presidente.
Desde un principio fue una pésima idea, ya que nunca se entendió, que sin el apoyo de la clase media, jamás se hubiera logrado el 61 % de respaldo electoral, pero también marca el inicio de la unificación de la clase media, que hoy pone en cuestión al MAS como partido de gobierno. En resumen, la estrategia del MAS y el Presidente de confrontar a los bolivianos y bolivianas, fue una muy pésima.
El autor es sociólogo.
Columnas de CÉSAR AUGUSTO CAMACHO SOLIZ
















