Más dolientes optan por la cremación y aumentan de una a cinco por semana
La cremación de cuerpos en el Cementerio General de Cochabamba aumentó en el último año de una por semana a por lo menos cinco o más en la actualidad.
De 10 entierros diarios que hay en el camposanto al menos uno opta por la cremación, según el jefe de división (a.i) del camposanto de Cochabamba, Elvis Flores.
El cementerio dispone de dos hornos crematorias y ofrece dos servicios con costos diferentes: 1.027 bolivianos para cuerpos frescos y 192 bolivianos para restos. El proceso dura de dos a tres horas. Un entierro en nicho bordea los 2 bolivianos.
La cremación es una opción para dar el último adiós a un ser querido y que poco a poco gana terreno.
La cremación es un proceso que consiste en la destrucción por medio del calor, en un horno crematorio, de cadáveres, restos humanos y restos cadavéricos hasta su reducción a cenizas.
Además, se tiene un crematorio en el cementerio de Sacaba y otro en Colcapirhua, pero este último lleva un año sin funcionar por mantenimiento, según reportó el área de comunicación.
La cremación, además, es una alternativa ante el hacinamiento.
“Lamentablemente, los restos ocupan espacio en el Cementerio General, es por eso que nosotros siempre les pedimos que opten por la cremación. Además, es mucho más práctico para las familias en todo sentido”, aseveró.
Explicó que antes de la pandemia se realizaban de una a dos cremaciones por semana; ahora, es de dos por día. Durante la pandemia por la Covid-19, por razones de bioseguridad se implementó la cremación para todos los fallecidos por el virus.
El aumento de las cremaciones en la actualidad se debe más a cuestiones culturales de las familias.
Hay dolientes que prefieren la cremación para tener una ceremonia más intima con la persona que partió. Unos buscan conservar las cenizas en un lugar especial en sus hogares y otros cumplir con el último deseo de la persona de descansar y que sus restos sean esparcidos en un sitio especial, como el mar.
“Cada familia ve cómo despedirse de su familiar; ahora hay tantos modos, es por eso que nosotros insistimos en la cremación”, indicó.
Antes de la pandemia, se tenían 80 funerarias en el departamento, según el representante de la asociación, Juan Carlos Orellana. En la crisis sanitaria se triplicaron, pero ahora quedan menos.
“Seguramente las personas pensaron que iba a ser rentable, pero las que actualmente se mantienen son las que tiene que lidiar con la crisis económica y bajar más sus precios”, indicó. Dijo que ahora hay servicios desde 1.200 bolivianos y existen cajones hasta de cuarta calidad.




























