"Pandemias" que hoy matan más que la Covid-19
Para estos males y enfermedades no hay campañas decididas a su pronta erradicación ni filántropos obsesionados con erradicarlas. Sin embargo, matan entre siete y dos veces más que la Covid-19 cada año. En varios de los casos, las causas son perfectamente conocidas, en algunos ya se tiene una aproximación y en los menos reina un desconcierto parcial, en medio de los avances de las investigaciones. Pero no hay una competencia global, ya sea entre empresas o entre Estados, para frenar cuanto antes y de la manera más efectiva la propagación. Es más la persistencia de estas “pandemias” suma no años, sino décadas y no olas, sino virtuales tsunamis de rebrote.
Sin duda, para empezar, el problema principal de la humanidad, tanto explícita como metafóricamente es el corazón. Ello porque, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la principal causa de muerte en el mundo hoy son las cardiopatías isquémicas. Es esa enfermedad que, debido al estrechamiento de las arterias coronarias causado especialmente por grasas, deriva en infartos cardiacos o anginas de pecho. Nada menos que 8,9 millones de personas mueren al año en el mundo por esta causa, o sea, casi seis veces más que las víctimas fatales de la Covid-19.
Las medidas de bioseguridad que permitirían evitar esta tragedia son básicamente cambios de hábitos de vida como dejar de fumar, combatir el estrés, mejorar la dieta y dejar la vida sedentaria. Sin duda, eso no implica tan solo responsabilidades en las propias víctimas del mal, sino en los sistemas políticos y sociales en que hoy se halla atrapada la humanidad. El “virus” en este caso, tal cual afirma un texto de la revista Home and Health, de diciembre de 2016, “es un ritmo de vida al que los individuos se someten trastocando los valores de supervivencia natural por los de carácter socio-económico del sistema”.
Rebrote colosal
Según el último informe de la OMS sobre las causas de muerte en el mundo, “esta enfermedad cardíaca se ha mantenido como la principal causa de muerte a nivel mundial durante los últimos 20 años. Sin embargo, ahora está matando a más personas que nunca aumentando de dos millones al comienzo de este siglo, a casi nueve millones en 2019. Las afecciones cardíacas ahora representan el 16 por ciento del total de muertes por todas las causas”.
La segunda causa de muerte en el planeta, de acuerdo al informe de la OMS vertido en 2020 (el próximo informe saldrá a fines de 2021), son los infartos cerebrales o accidentes cerebrovasculares. Suceden cuando se detiene el flujo sanguíneo a parte del cerebro. Al no poder recibir el oxígeno y nutrientes que necesitan, las células cerebrales comienzan a morir en minutos. Ello deriva en un coágulo de sangre que bloquea o tapa un vaso sanguíneo en el cerebro. O también tiene como consecuencia la ruptura de un vaso sanguíneo que se rompe y sangra en el cerebro.
covidvillehebronefe.jpg

Según la OMS, 6,2 millones de personas mueren al año debido a este mal. Es decir, cuatro veces más que las causadas por el coronavirus e incluso algo más. Sus causas son en gran medida coincidentes con las de las de la cardiopatía isquémica. Por lo tanto, gran parte de las medidas de bioseguridad y las soluciones también. Aunque, desde hace décadas igualmente, el planeta del 24/7 laboral se muestra renuente a cambiar sus “ritmos de vida” y “desarrollo”.
El corazón y la cabeza
También se puede concluir que los grandes problemas de salud de la humanidad se concentran no sólo en el corazón, sino también en la cabeza, literal como metafóricamente. Ello porque, entre las 10 principales causas mundiales de muerte hasta donde han llegado las mediciones también suman la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia (séptima causa de muerte). Tal es así que ocupan el tercer lugar tanto en las Américas como en Europa. Sus causas resultan más complicadas de interpretar, pero no dejan de estar asociadas, entre otros como la predisposición genética, a los factores ya mencionados para las cardiopatías isquémicas y los accidentes cerebrovasculares.
De todas maneras, en el caso del Alzheimer suma un factor también combatible, pero de crónica afectación a la naturaleza. Según Medline Plus, publicación electrónica de la Biblioteca de Medicina de EEUU, se ha determinado que una de las causas que además predispone al Alzheimer es la contaminación ambiental. Pero el sistema se halla reacio a tomar la medida de bioseguridad que evitaría esta causa. Tanto es así que se bordea un calentamiento global tan crítico (2 grados centígrados) que, de alcanzarlo, se desatará un incontenible colapso de rupturas ecológicas.
La contaminación también es uno de los precursores de las tercera y cuarta causas mundiales de muerte en el planeta: las enfermedades pulmonares y respiratorias, con 3,1 y 2,6 millones de muertes respectivamente. Sin embargo, dado que aún se hallan en proceso las evaluaciones de la Covid-19, que ya causó 1,5 millones de decesos, es posible que estas cifras se amplíen en el siguiente informe. Con todo, ambas, por separado, superan holgadamente a las muertes causadas por el coronavirus.
covidespassahospefe.jpg

La “pandemia” más indignante
Las anteriores enfermedades y males récord contienen notables porcentajes de las víctimas fatales de una de las causas que más avergüenzan a la humanidad. Pero, partir de las enfermedades de vías respiratorias, la influencia de esa causa resulta mayoritaria. Se trata de las muertes relacionadas con la pobreza, y sobre todo con la pobreza extrema, en otras palabras, con el hambre y la falta de servicios esenciales. Ya en la quinta causa de muertes, las afecciones neonatales, ese porcentaje supera el 80 por ciento.
Dos millones de víctimas fatales se cobra este problema al año. De hecho, aunque no es mencionada específicamente como causa de muerte en el informe de la OMS, reportes de la agencia para la infancia de las Naciones Unidas (Unicef) señalan que 3,1 millones de niños mueren al año a raíz de la desnutrición, es decir, por hambre. Desde otro ángulo, la agencia también ha señalado que 1,8 millones de niños mueren al año por males relacionados con la falta de agua potable. Ambas cifras, y valga remarcar que sólo de niños, superan a las muertes por la Covid-19.
Las medidas “de bioseguridad” que ayudarían a superar semejante masacre han sido recurrentemente sugeridas y demandadas por activistas y agencias especializadas. Según la organización Oxfam, bastaría menos del 0,8 por ciento de lo que el mundo gasta en armas (1,8 billones de dólares anuales) para acabar con esta “pandemia”. También bastaría que los 10 mil millonarios principales del planeta donasen el 30 por ciento de sus fortunas para que se asegure esa erradicación por 20 años. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz (SIPRI), el mundo gasta 190 veces más en armas que en la lucha contra el hambre.
oncologdegapediatrica_yemenefe.jpg

Pero semejantes exigencias y críticas no han llegado al oído de los poderosos hasta el presente. Algo que de alguna manera podría parangonarse con la sexta causa de muertes que hay en el mundo: el cáncer de tráquea, bronquios y pulmón. Cerca de 1,8 millones de personas (300 mil más que las muertes por Covid) mueren por esta causa en el mundo. Peor aún, si se toma en conjunto de la enfermedad en general, de acuerdo al más reciente informe de la OMS, el cáncer mató 10 millones de personas en 2020, es decir, como causa absoluta, sería la primera.
El 70 por ciento de esas muertes se produce en países de bajos o medios ingresos. La complejidad del cáncer no deja de estar asociada a hábitos, contaminación, toxicidad, etc. Nuevamente la pobreza y el ritmo moderno de vida se hallan como desencadenantes de esta colosal y no superada “pandemia”. “Actualmente, una de cada cinco personas padece cáncer en algún momento de su vida –dice el informe de la OMS–. Provoca la muerte de uno de cada ocho hombres y una de cada 11 mujeres diagnosticadas con algún tipo cáncer. Con un 11,7 por ciento de los casos nuevos, el de seno es la manifestación más común del cáncer. Le siguen el cáncer de pulmón, el de colon y el de próstata”.
El mundo destina anualmente cerca de 19.800 millones de dólares en la lucha contra el cáncer, 0,9 por ciento de lo que gasta en armas. Sin duda alguna, la mayor pandemia planetaria se halla relacionada con el corazón y con la cabeza de los habitantes de este planeta. Algo no funciona bien en ellos, por sanos que se puedan mostrar.


























