Tras la dimisión de May, Jhonson se perfila a ser “premier” británico
El conservador Boris Johnson, exalcalde de Londres y ferviente partidario de un “brexit” duro, es el principal favorito para suceder a Theresa May al frente del Gobierno británico y tomar las riendas del proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).
Las encuestas entre los afiliados del Partido Conservador otorgan al antiguo alcalde de Londres una clara ventaja al frente de la larga lista de aspirantes a liderar la formación y ocupar el despacho principal del 10 de Downing Street, aunque puede encontrar cierta resistencia entre los diputados “tories”.
Su particular carácter y su facilidad para provocar polémicas generan dudas entre algunos de sus colegas de bancada, que a partir del 10 de junio serán los encargados de seleccionar a los dos candidatos que finalmente se someterán al voto de los afiliados.
Sollozos
Visiblemente emocionada y con la voz quebrada, May anunció ayer su dimisión, reconociendo su incapacidad para hacer aceptar el acuerdo negociado con Bruselas y dejando al Reino Unido bajo la amenaza de un “brexit” duro.
“Lo intenté tres veces, pero no fui capaz de lograr que el Parlamento aprobase el acuerdo de divorcio”, afirmó ante las cámaras de televisión frente a la puerta del número 10 de Downing Street, su residencia oficial en Londres.
La jefa de gobierno conservadora, que llegó al poder en julio de 2016 tras la renuncia de su predecesor David Cameron por la inesperada victoria del “brexit” en el referendo, quería a toda costa sacar a su país de la UE, pero desde hacía meses estaba cada vez más sola y debilitada políticamente.
“Creo que era correcto perseverar incluso cuando las posibilidades de fracasar parecían altas, pero ahora me parece claro que en el interés del país es mejor que un nuevo primer ministro lidere ese esfuerzo”, agregó al borde de las lágrimas.
May dejará el cargo el 7 de junio, tras recibir al presidente de EEUU, Donald Trump, quien visitará Reino Unido del 3 al 5 del próximo mes.
Tras el referendo de junio de 2016, en que 52 por ciento de británicos votó a favor de poner fin a 45 años de integración europea, Reino Unido debía haber abandonado el bloque el 29 de marzo.
Tras año y medio de arduas negociaciones con la UE, May había logrado en noviembre firmar con sus 27 socios europeos un Tratado de Retirada que en 585 páginas recoge las condiciones de la salida británica, desde la factura de 39 mil millones de libras (casi 50 mil millones de dólares) que tendrá que pagar Reino Unido hasta los derechos de los europeos que residen en el país.
Pero ante el tozudo rechazo del Parlamento al acuerdo negociado por May, que los diputados tumbaron tres veces, el “brexit” fue pospuesto en dos ocasiones, la segunda hasta el 31 de octubre a más tardar.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo sentirse “mal” por el fracaso de Theresa May
LA UE NO CAMBIA SU LÍNEA SOBRE EL “DIVORCIO”
AFP
La dimisión de May no cambia “en nada” la posición de los 27 sobre el acuerdo alcanzado para la salida del Reino Unido de la UE.
“No cambiará en nada la posición adoptada por el Consejo Europeo para el acuerdo de salida”, declaró la vocera comunitaria Mina Andreeva.
El titular de la Comisión Europea, Jean-Claude “Juncker se enteró del anuncio de la primera ministra y no experimentó alegría alguna. Disfrutó trabajando con May, a quien considera una mujer valiente”.
El negociador europeo expresó también su “pleno respeto por May y por su determinación a la hora de trabajar para que el Reino Unido se retira ordenadamente de la UE”.
La designación de un nuevo líder del partido y de la negociación con Bruselas no parece encaminada a solucionar el caos político que sacude al Reino Unido en torno a una cuestión que divide profundamente al país.
Los “tories” deben “aprender la lección o morirán”, afirmó el eurófobo Nigel Farage, líder del Partido del “brexit”, considerando que May “juzgó mal” los deseos de los británicos y de sus compañeros de formación al insistir en mantener una estrecha relación con la UE.
La anunciada victoria de Farage en las elecciones europeas que Reino Unido celebró el jueves, cuyos resultados se conocerán el domingo, y la posibilidad de que un euroescéptico duro reemplace a May vuelven a poner sobre la mesa la posibilidad de un brutal “brexit” sin acuerdo.
ANÁLISIS
Alfredo Jiménez Pereyra. Editor mundo
El “brexit” sepultó a la “premier”
Se venía venir, era cuestión de días: la tozudez de la primera ministra británica, Theresa May, sobre el “brexit” acabó con su gobierno. La era de May será recordada como un desastre. Ella parecía la peor opción posible, con la excepción de todas las demás. Una líder incapaz de sacar nada adelante, de imponerse en su partido, de negociar nada con la oposición, de convencer de algo, lo que fuera, al Parlamento.
La “premier” no entendió hasta que era demasiado tarde la dimensión de lo que estaba en juego con el “divorcio” con la UE, se obsesionó con las fronteras y la inmigración y despreció la cuestión irlandesa, la que al final haría inviable cualquier acuerdo.
May cavó su propia tumba en Lancaster House a principios de 2017 lanzándose sin salvavidas contra el mercado único y la unión aduanera con Irlanda.
Tras el referendo y a medida que pasaba el tiempo, los ingleses, con la cabeza más fría, fueron analizando los contras sobre una salida de la UE. La ciudadanía al igual que los parlamentarios no estaban seguros de lo que habían votado. May mareó en Bruselas muchas veces sobre su plan de salida de la UE, llegando sin propuestas concretas.























