Escenarios del referendo 21F
Al menos se configuran cuatro escenarios del referendo del 21 de febrero. Cada uno de ellos tendría derivaciones políticas e institucionales en torno a la gobernabilidad y la gestión de la estructura de poder que vale la pena especular.
El primer escenario: gana el Sí con amplio margen sobre No, es el que espera obtener el oficialismo como constatación de su gravitación hegemónica y del goce de popularidad del binomio Evo-Álvaro como conductores del “proceso de cambio”.
Este resultado supondría la continuidad de los “equilibrios” de la correlación de fuerzas que a lo largo de la última década ha primado como la principal característica del estilo de gobierno y el campo político: la concentración y centralización de las decisiones políticas y el despliegue de múltiples mecanismos y recursos de intercambio político. A lo mucho habría algunos ajustes en la “distribución de las partes” que en el fondo se limitaría a conferir de un maquillaje de “renovación” tecnocrática al modelo de gobierno. En otras palabras, sería una oportunidad para que el Gobierno acreciente aún más su “eficacia decisional” en desmedro de la “legitimidad” legal o procedimental de las decisiones políticas. Este escenario se ubica en un punto extremo del espectro lineal de los resultados y, quizás por ello, es poco probable.
El segundo escenario: gana el No con amplio margen sobre el Sí, es el que esperan y desean las fuerzas opositoras.
También representa otro punto extremo del espectro lineal de resultados y es poco probable. Este resultado tendría múltiples implicaciones para el modelo de gobierno y la gobernabilidad del país. Respecto a lo primero representaría el bajón más grave de la estructuración política que da cuenta y sostiene al Gobierno de Evo Morales. Lo que implicaría un fuerte remesón de crisis interna, con la consiguiente escenificación de pugnas e intereses y, en función a la crisis, del posible desbande de las estructuras de sostén del Gobierno. Respecto a la gobernabilidad las implicaciones incidirían en la configuración de una crisis del mandato del presidente Evo con múltiples consecuencias. Indudablemente este escenario además de improbable no es deseable.
El tercer escenario: Gana el Sí con poco margen sobre el No que implicaría una especie de “victoria pírrica” del oficialismo y es posiblemente lo que algunos grupos de interés del Gobierno esperan obtener. Este resultado no tendría grandes consecuencias para la gobernabilidad pero sí tendría impacto en la estructura de poder del Gobierno. Las presiones que operarían serian básicamente internas en función a la “distribución de las partes” en el modelo de gestión. Cada grupo de poder y las estructuras de sostén del Gobierno (organizaciones corporativas) jugarían a reubicar y replantear sus estrategias para mejorar posiciones o bien para limitar las tendencias perniciosas. El campo de renovación y democratización interna mostraría su cariz contingente. Dada la correlación de fuerzas del campo político y la estructura de poder gubernamental este escenario es muy probable.
El cuarto escenario: Gana el No con poco margen sobre el Sí que aparentemente implicaría una “victoria” de las fuerzas opositoras, pero que en el fondo trae tras de sí (para no engañarnos con los supuestos méritos de los opositores partidarios), la expresión de una sociedad civil atenta al desarrollo democrático y a la deriva del proceso de cambio.
Supondría un fuerte cuestionamiento a la política concentrada y centralizada del Gobierno, una presión democratizadora para la institucionalización del proceso de cambio y, un gran desafío para la invención política. Este escenario es altamente contingente y, por ello, también muy probable.
El autor es politólogo, docente de la Carrera de Ciencia Política de la UMSS.



















