Elección en segunda vuelta
El lunes pasado, los principales medios de comunicación de Lima publicaron recientes encuestas sobre intención de voto con miras a los comicios que se llevarán a cabo el próximo domingo 10. Este día casi 23 millones de peruanos decidirán, con su voto, quién se hará cargo de la presidencia del país a lo largo de los próximos cinco años. Lo destacable es que, según lo dispuesto por la ley electoral peruana, no está autorizado dar a conocer nuevos sondeos hasta la fecha de celebración de los comicios.
Ésta es una de las normas que ha sido más criticadas por varios analistas y líderes políticos. El diario El Comercio de Lima, en una nota editorial presentada bajo el elocuente título de “Silencio que ciega”, considera que esta medida es tanto ilegal como contraproducente. En cuanto a lo primero, subraya que se opone a una clara prescripción constitucional según la cual toda persona tiene derecho “a las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento, sin previa autorización ni censura ni impedimento algunos”. Dicho en otros términos, el derecho de todo ciudadano a estar informado de hechos que le atañen no debe ser conculcado. Pero además, el “silencio electoral” así impuesto, expone a los ciudadanos a sondeos de “dudosa veracidad que circulan por medios alternativos para favorecer a tal o cual candidatura” y brinda la oportunidad para que personas que sí tienen acceso a “encuestas reales” a beneficiarse especulando a través de medios como la bolsa de valores. Por ese motivo, el obligado “silencio electoral” es también una medida discriminatoria.
Esta crítica es una muestra de que el actual proceso electoral peruano no ha estado exento de contratiempos. Las excesivas exigencias de la ley electoral sobre la forma de designación de los candidatos en el seno de los respectivos partidos, llevaron a que al Tribunal Electoral a descalificar la candidatura de Julio Guzmán que, en su momento, llegó a ocupar el segundo puesto en las preferencias de los electores. Del mismo modo, con base en otro tipo de exigencias, el mismo tribunal retiró del juego electoral al candidato César Acuña, acusado de distribuir regalos o “dádivas” en efectivo durante la campaña electoral. Ambos retiros, a poco de la celebración de los comicios, introdujeron nuevos factores de incertidumbre. Para algunos analistas, si las autoridades electorales seguían por ese camino, existía el riesgo de que los ciudadanos ya no hubieran sabido por quién votar.
Una constante sólida de esta campaña electoral ha sido la permanencia de Keiko Fujimori en el primer puesto de las preferencias. Este lugar fue alcanzado desde las primeras encuestas que se dieron a conocer en los últimos meses del año pasado. Según los últimos sondeos publicados el pasado lunes, la lideresa de Fuerza Popular alcanza entre el 34 y el 37 por ciento de las preferencias. El segundo lugar lo ocupa Pedro Pablo Kuzcynski de Peruanos por el Cambio con un apoyo de entre el 15 al 16 por ciento y el tercer lugar Verónica Mendoza del Frente Amplio con un apoyo entre el 13 al 15 por ciento.
Según otro sondeo del diario el Comercio y la corporación IPSOS, el 58 por ciento de los encuestados ya tiene definido por quién votará en los comicios del domingo. El resto, alrededor de un 40 por ciento, tiene pendiente su decisión por diversas razones. Un 18 por ciento señala que tiene dudas entre dos o tres candidatos, mientras que un 9 por ciento explica que aún no está suficientemente informado. En contraste, un 13 por ciento manifiesta que ningún candidato lo convence. De los que, en principio, votarían en blanco o nulo, un 15 por ciento expresa sentirse “más cerca” de Keiko Fujimori.
Con todos estos datos a la mano, la mayoría de los analistas, está de acuerdo en que el próximo presidente no será elegido en la primera vuelta de las elecciones. Será necesario, por consiguiente, ir a una segunda vuelta, para decidir entre los dos más votados. Es seguro que uno de ellos será Keiko Fujimori. Nadie puede asegurar si el segundo será Pedro Pablo Kuzcinsky o Verónica Mendoza.
Algunos observadores, no necesariamente ligados al oficio de analistas políticos, como el escritor Santiago Roncagliolo, piensan que la “pelea” no se da entre la izquierda o la derecha, sino entre “los viejos y los nuevos”. “Perú –sostiene-- es un país profundamente conservador”, en otros términos es “un país al que le cuesta mucho dar un pasito”. En realidad, prácticamente todos los últimos Gobiernos del país han seguido una línea muy clara, “de economía liberal con un poco de gasto social”.
Si aceptamos este enfoque, podríamos preguntarnos si Keiko Fujimori pertenece al bando de los “nuevos” y si Pedro Pablo Kuzcinsky pertenece al bando de los “viejos”. Asimismo, si Verónica Mendoza representa un cierto giro a la “izquierda” o un liberalismo con más gasto social y expansión del estado. Cualquier respuesta es posible. Sin embargo, ninguna contribuye a esclarecer el resultado final de estos comicios.
El autor es profesor universitario.
Columnas de ALBERTO ZELADA CASTEDO















