El punto más débil de Hillary Clinton
Las discusiones y análisis que provocan los e-mails de Clinton y los dichos sobre las mujeres de Trump, muestran uno de los rasgos más característicos de la presente contienda electoral. Las propuestas de los candidatos sobre las políticas que piensan llevar adelante han quedado en un segundo plano
El pasado 5 de julio, James Comey, director del FBI, explicó que, después de revisar más de 30.000 mensajes de correo electrónico cursados por Hillary Clinton cuando era Secretaria de Estado a través de un servidor privado, la agencia llegó a la conclusión de que “ningún fiscal razonable presentaría cargos contra ella”. “No hay pruebas que respalden una imputación criminal en este caso”, aseveró.
No pocos analistas consideraron, en aquel momento, que el anuncio tendría un gran impacto en la campaña electoral. Hecha poco antes de la convención del Partido Demócrata, en la cual Clinton fue seleccionada como candidata a la presidencia, es muy probable que la afirmación de Comey tuviese su parte en la decisión de los electores.
No menor impacto tiene el nuevo anuncio del director del FBI, en sentido de que, a la vista de nuevos elementos, se había decido reabrir la investigación sobre los ya famosos mensajes por correo electrónico. El viernes de la semana pasada, Comey cursó una comunicación al Congreso para explicar que había sido informado por agentes del FBI sobre “un nuevo lote de correos descubiertos en un caso diferente que podrían estar relacionados y podrían ser relevantes en la investigación del servidor privado” de la candidata por el Partido Demócrata.
El actual director del FBI es, si no militante, por lo menos allegado al Partido Republicano. Ocupó altos puestos en el Departamento de Justicia durante el Gobierno de George W. Bush. Sin embargo, llegó a su actual cargo por nombramiento del presidente Barack Obama. Razón de sobra para que el vocero de la Casa Blanca haya dado a entender que Comey actúa con mucha independencia.
Dirigentes demócratas, como el senador Harry M. Reed, líder de la minoría en el senado, no comparten esta apreciación. En una nota cursada al director del FBI, Reed sostiene que su acciones exhiben “un claro intento de ayudar a un partido político por encima del otro”.
Es seguro que el anuncio de Comey ha influido en el ánimo de los ciudadanos. Según la agencia de noticias Reuters, últimas encuestas muestran una “caída de la ventaja de Clinton” sobre Trump. Citando a la organización Real Clear Politics, que saca un promedio de los sondeos más importantes, explica que la distancia de la candidata demócrata sobre el candidato republicano se redujo a 2,5 puntos porcentuales este último lunes desde 4,6 puntos el jueves de la semana pasada. Un sondeo de Reuters/Ipsos dio un 44 por ciento de preferencia a Clinton, frente a un 39 por ciento de preferencia a Trump.
Hace 10 días, después del tercer debate entre los dos candidatos, una encuesta de ABC News mostró que las preferencias en favor de Clinton llegaban a 50 por ciento y las preferencias en favor de Trump a sólo 38 por ciento. Otros analistas pronosticaban que la candidata demócrata tenía buenas posibilidades de ganar inclusive en estados tradicionalmente republicanos como California, Ohio o Florida, con lo cual se acercaba a los necesarios 270 votos en el colegio electoral.
Si para Donald Trump el punto débil de su imagen como candidato es, sobre todo, su trato a las mujeres, para Hillary Clinton el punto débil es la imprudencia de utilizar un servidor privado para cursar e intercambiar mensajes electrónicos cuando ocupó el alto cargo de Secretaria de Estado. Uno y otro asunto afectan la marcha de la campaña electoral y, sobre todo, la imagen y las posibilidades de los dos candidatos. Hasta el último fin de semana, se pensaba que la candidata demócrata tenía casi asegurado su triunfo. Ahora, para regocijo de Trump, surgen nuevas dudas. ¿Será que estos comicios tienen un resultado aún abierto?
Las discusiones y análisis que provocan los e-mails de Clinton y los dichos sobre las mujeres de Trump, muestran uno de los rasgos más característicos de la presente contienda electoral. Las propuestas de los candidatos sobre las políticas que piensan llevar adelante han quedado en un segundo plano. Mayor efecto en el ánimo de los electores tienen aquellos dos asuntos. Por ello, es explicable la preocupación de los demócratas después del último anuncio del director del FBI. No olvidan que poco antes del tercer debate entre los candidatos, la imagen de Trump cayó en picada después de que The Washington Post hiciera conocer una grabación con los dichos del candidato sobre las mujeres.
Con todo, es probable que el daño a la imagen de Clinton sea menor. En primer lugar, según el “sondeo de encuestas” publicado por la BBC de Londres, que toma el “valor de la mediana” de las cinco últimas encuestas sobre intención de voto, el 48 por ciento de los encuestados se inclina por Hillary Clinton y el 46 por ciento por Donald Trump. En segundo lugar, la inclinación del llamado “voto temprano” –o voto anticipado autorizado en varios estados-- es clara en favor de Clinton. Se estima que, hasta el momento, 23 millones de electores ya han votado por este procedimiento. La cifra no tiene precedentes, motivo por el cual este voto bien puede ser una buena muestra de la preferencia de los electores.
El autor es docente universitario.
Columnas de ALBERTO ZELADA CASTEDO


















