El mensaje y el mensajero
A consecuencia de los muchos comentarios, declaraciones, apreciaciones y “memes” sobre la humillante derrota sufrida por Wilstermann en Argentina, los dirigentes del equipo aviador se han quejado de tono utilizado, particularmente a partir de poco serio manejo informativo de algunos medios audiovisuales del país vecino y que tuvieron amplia difusión en el país.
La forma y el tono de esas quejas permiten inferir que dirigentes, personal técnico y los propios jugadores no han calibrado en su real dimensión la profunda frustración que provocó el resultado del partido con River Plate en Buenos Aires en la hinchada wilstermanista y en una buena parte de la población nacional amante del fútbol. Ni qué decir en quienes confunden sentimientos patrióticos con apoyo a determinados equipos nacionales y, más aún, cuando se trata de la selección nacional.
De ahí que no corresponde, de ninguna manera, asumir una actitud de esa naturaleza. Lo pertinente es asumir la responsabilidad del caso y, por un lado, disculparse por esa lamentable actuación y, por el otro, en su propio beneficio y por respeto a sus seguidores, analizar las razones por las que habiendo ganado en Cochabamba al equipo argentino por un contundente 3-0, Wilstermann pierda en Argentina, con el mismo adversario, 8-0.
No se trata de pedir una actitud de insano flagelamiento, sino de reconocer errores como la única manera de encontrar buenos correctivos. Desde ya, se comenta que, antes que quejarse de las críticas que hubo en su país por el resultado en Cochabamba, el director técnico de River Plate analizó con detalle los partidos que previamente ganó el equipo aviador para definir la estrategia a aplicar en el partido con su equipo.

















