¿Qué esperar del voto nulo?
El voto nulo en las próximas elecciones judiciales es un indicador para medir el respaldo a la gestión del MAS-IPSP, pero no es “el indicador”, ya que otros elementos también influirán en la decisión de la ciudadanía
Es innegable la fuerza que ha tomado la convocatoria al voto nulo de cara a las próximas elecciones judiciales, y no podría ser de otra forma, por cuanto esta opción democrática busca representar las críticas contra el Gobierno en diversos campos. Sin embargo, antes de cantar victoria, hay algunos elementos que pueden jugar en contra y deben considerarse:
Primero, el papel de la oposición. Pese a la importancia del poder judicial en la vida política del país, el papel de la oposición se ha reducido a la calumnia y los insultos contra el presidente Morales, lo que no analiza o afecta la realidad de la justicia en Bolivia. Ya que más allá de la crítica a la forma de selección de magistrados, no existe una propuesta alternativa que muestre un compromiso real con cambiar la justicia en el país. Es decir, es criticar por criticar.
Segundo, la aparición de trepadores y arribistas. La ola actual de críticas al Gobierno y la cercanía de las elecciones judiciales han originado la emergencia de una clase de trepadores y arribistas de la peor calaña, que desde la demagogia, buscan hacerse con algún reconocimiento para lucrar y beneficiarse de la política. En otras palabras, más peligrosos que los políticos tradicionales, son los trepadores y arribistas que aprovechan estos momentos para acumular poder y los cuales hoy salen como demócratas.
Tercero, el discurso de estabilidad. El Gobierno invierte ingentes cantidades de dinero en convencer a la ciudadanía que vivimos en el edén, y mientras no haya propuestas alternativas responsables en base a un nuevo modelo económico, difícilmente podremos hablar de una propuesta opositora consecuente, lo que puede debilitar la opción por el voto nulo.
En resumen, el voto nulo en las próximas elecciones judiciales es un indicador para medir el respaldo a la gestión del MAS-IPSP, pero no es “el indicador”, ya que los elementos antes mencionados también influirán en la decisión de la ciudadanía. La solución óptima es subir el nivel de debate del país, permitiendo emanar propuestas para reformar la justicia, más allá de la demagogia. En este caso, creo que es posible cambiar el país, pero no con calumnias e insultos, los y las bolivianas quieren propuestas económicas, políticas y sociales reales, lo otro es chairo.
Columnas de CÉSAR AUGUSTO CAMACHO SOLIZ

















