De la criptonita roja y verde al zapatismo
En 1981 estrenaron Superman I en la pantalla grande, tenía 4 años. Superman luchaba contra Lexlutor que tenía una criptonita roja. Curioso, la criptonita con el color del comunismo, debilitaba a Superman, mientras la verde, como los dólares –y no por nada los peruanos les dicen “pecholoros”- le fortalecía ¿Casualidad? Yo no lo creo ¿Un acto pseudosubliminal con propósitos políticos deliberados en la guerra fría? Es lo más seguro, ¿qué otra cosa podríamos esperar de un guionista del fardo en Hollywood? Son casi el 98% del gremio.
Aquel mundo bipolar murió, y con él, las criptonitas como representaciones del bien y el mal según Hollywood ¿Los gobiernos de EEUU manipulaban a Hollywood? Tal vez Reagan, pero no lo hacían, al menos no directamente. Si hubiesen intervenido abiertamente sobre los mensajes morales de su industria del entretenimiento, la coincidencia de los sentimientos de los guionistas más celebrados con las necesidades ideológicas del sistema, no luciría espontánea. Además, la supremacía de los valores capitalistas, el dinero como medida del prestigio social por ejemplo, entre sus ciudadanos, no habría sido posible sin las amplias libertades individuales que sus leyes garantizan, no sin altibajos a través de su historia.
¿Somos egoístas y perezosos por naturaleza como dicen los neoliberales?, ¿leemos la Biblia buscando a dios o sólo un lugar en el cielo? Recordemos cómo veíamos al mundo cuando las criptonitas no eran meras ingenuidades de Marvel & Cía. En el occidente capitalista previo a 1989, mucha gente creía que los comunistas comían niños crudos, o que los militares tenían campos de concentración para los presos políticos durante las dictaduras que azotaron a Latinoamérica de los años 60 a los 80 del siglo XX.
Mientras tanto, al otro lado del muro, es decir, entre los países comunistas, e incluso, nacionalistas revolucionarios, las metas del “plan” siempre se cumplían: “año del petróleo”, de la zafra del siglo y la erradicación del analfabetismo, etc…convirtiendo a cinco en 500 con el informe del jefe. ¿Somos menos ingenuos que antes?, o sea, ¿exigimos a los políticos, curas o guionistas de Hollywood, fundamentar la visión del mundo que nos venden con evidencias más rigurosas? ¿El muro de Berlín sepultó aquellas ingenuidades al caer?
Al parecer, no. Sí Juan Ramón Quintana está en lo correcto atribuyendo la derrota de Evo en el referéndum vinculante de febrero de 2016 a “las calumnias y perfidias de Gabriela Zapata”, significaría que el pueblo prioriza la vida afectiva del Presidente sobre los asuntos de Estado, que a diferencia de sus amoríos privados, sí afectaran sus vidas, como las tendencias decrecientes de nuestras reservas gasíferas ¿No sería cuando menos alarmante?
La ingenuidad política de las masas sobrevivió, sobrevive y sobrevivirá dominando la conciencia popular, mientras pretendamos “extirparla” mediante decretos supremos o por aclamación en asambleas ordinarias o constituyentes. Por otro lado, siempre resulta más fácil dominar a un pueblo ingenuo e ignorante que otro amigo del saber. Y nuestro país no parece diferente. Como Raymond Craid escribió su Cartografía de México: “Todos los Estados-nación tienen sus mitos fundacionales, narrativas sobredeterminadas y evolutivas sobre la historia del Estado-nación que confieren credibilidad a ciertos reclamos para gobernar”. De esa manera, Zapata trasmutó de amiga y amante a empleada del imperialismo…
El autor es economista
llamadecristal@hotmail.com
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