El escenario opositor
La única opción, si la oposición quiere ganar las próximas elecciones presidenciales, es la construcción de una agenda sólida que recoja las necesidades desatendidas por el Gobierno y lo más importante, liderada por gente joven
Los últimos sondeos de opinión sobre la intención de voto en el país, pensando en el escenario político posible en las próximas elecciones presidenciales, arrojan interesantes. Ninguno de los opositores que anunciaron oficialmente su intención de terciar para las elecciones presidenciales, logra concentrar el respaldo suficiente para considerarlos una opción válida para enfrentar a Evo Morales. Bajo este panorama, me atrevo a lanzar algunos apuntes .
Primero, si algo debemos reconocer es que la oposición no ha logrado superar la forma básica de articulación política, es decir, pasar de la articulación en función a intereses particulares, a la articulación política en base a una agenda política económica y social. Este hecho nos permite entender por que las propuestas políticas de la oposición no despiertan interés entre los ciudadanos. No hay una articulación real entre lo que necesita el boliviano y lo que se propone. Si podemos poner algún ejemplo para aclarar esto, basta ver las propuestas como federalismos, reconstitución de la república, etc.
Propuestas que en ningún sentido abordan temas centrales y que ahora son importantes para el boliviano, como régimen de impuestos, administración de los recursos naturales, proyectos de desarrollo, salud, educación, acuerdos comerciales internacionales o la modernización del Estado y la burocracia con el fin de reducir la corrupción. En otras palabras, las propuestas esbozadas por la oposición por el momento, reducen la política al eslogan, mostrando que no pueden leer las necesidades reales del boliviano.
Segundo, debemos también observar y reconocer que aun no se supera el imaginario caudillista dentro la política en el país, entendiendo caudillismo como esa idea que tienen los políticos en Bolivia de creerse líderes proféticos con mandato divino para gobernar. La persistencia de esta práctica política en el país, más allá de lo gracioso que parece, es una clara muestra del poco desarrollo institucional y del débil modelo de democracia que tenemos. En cuanto este permite que se de una importancia a los individuos, por sobre las propuestas o las agendas que pretenden ser desarrolladas.
Para concluir, considero que la única opción, si la oposición quiere ganar las próximas elecciones presidenciales, es la construcción de una agenda sólida que recoja las necesidades desatendidas por el Gobierno y lo más importante, liderada por gente joven y políticos con un compromiso serio y responsable por cambiar el país y cumplir con la confianza de los electores.
El autor es analista de políticas públicas
Columnas de CÉSAR AUGUSTO CAMACHO SOLIZ



















