Plataformas ciudadanas
Las plataformas ciudadanas hoy en día se constituyen quizás en la verdadera oposición política al Gobierno. No se trata de organizaciones sociales mucho menos de agrupaciones ciudadanas con personería jurídica, sino de grupos de ciudadanos con fuerte presencia juvenil, que nacieron al calor de la coyuntura y del periodo gubernamental del Movimiento Al Socialismo (MAS).
El hecho que marcó el activismo de las plataformas ciudadanas de las redes sociales a las calles fue el denominado 21F, referendo que dijo No a una nueva repostulación del presidente Morales. Así también impulsaron el voto nulo (o castigo), en la elección de las nuevas autoridades judiciales, que finalmente se impuso sobre los votos válidos.
Pero más allá del contexto en que empiezan a tomar protagonismo las plataformas ciudadanas habría que enumerarlas en sus dos dimensiones.
Por un lado, 1) Son la expresión viva del fastidio de la bronca de los ciudadanos ante un Gobierno que no supo respetar los resultados del 21F. 2) Muestran independencia de la actual oposición. 3) Logran articularse y generar marchas y manifestaciones. 4) La presencia juvenil le otorga un valor comparativo de lo pasado a lo nuevo. 5) Se visibiliza y avizora nuevos liderazgos.
Por otro lado, 1) No son constantes son espontáneas, su lucha es al calor de la coyuntura, no son programáticas, es decir, no responden a un proyecto alternativo de país. 2) Son democráticas con diferentes cargas ideológicas y al no responder a una línea son dispersas y contestarias se unen a la causa que es contra el régimen de turno pero más allá ya no. 3) No son netamente puras en su interior, los partidos de la oposición operan en algunos casos o se aprovechan de las mismas. 4) No llevan bandera política, una bandera alternativa al MAS. 5) No siguen a un líder y un buen liderazgo a estas alturas sería ideal para articular estas plataformas ciudadanas.
Para que estas plataformas ciudadanas logren consolidarse en verdaderas agrupaciones ciudadanas o partidos políticos mínimamente requerirán de un tiempo a mediano y largo plazo o pueden disolverse a medida que la oposición actual como el oficialismo empiecen a reclutarlos, seducirlos o simplemente desarticularlos.
No obstante, más allá de sus características que pueden ser positivas o negativas no deja de ser el espacio adecuado para que jóvenes que quieren asumir liderazgo puedan articular estas plataformas en una sola dirección con estructura, forma y contenido, pero para llevar estos objetivos a cabo se requerirá la voluntad de los demás para que el fin sea más grande que las metas trazadas.
Puede parecer ilusorio trazarse todo esto, cuando las plataformas ciudadanas están en competencia entre sí mismas, entendiendo que cada una de ellas tiene sus propios intereses políticos. Sólo en coyunturas cruciales muestran unidad, pero siempre es recomendable que el fin sea más grande que el momento y en esa dirección es que deben apuntar las plataformas ciudadanas.
El autor es abogado politólogo y comunicador Social.
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