Manejo integral de cuencas y franjas de seguridad
Por fin la Gobernación de Cochabamba y los siete municipios de la región metropolitana reaccionaron positivamente después del desastre provocado por el río Taquiña, retomando después de más de 20 años de abandono los trabajos de planificación y manejo de cuencas efectuados por Cordeco - Promic en 39 cuencas que bajan de la cordillera del Tunari al río Rocha.
Por falta de una autoridad técnica departamental, la primera autoridad política, en el marco de sus funciones específicas, está asumiendo esta responsabilidad, conduciendo las reuniones de coordinación con los gobiernos municipales y sus técnicos para programar y financiar las actividades de prevención, control y monitoreo de las torrenteras priorizando aquellas cuencas que fueron identificadas como las de mayor riesgo de inundaciones que son: Taquiña, K’ora, Chuta K’awa, Pintumayu, T’ola Pujru, Pajcha, Molino Mayu, Sapanani, Huallakea, Chocaya y la Llave. Hay que actualizar estos estudios técnicos complementando con la información necesaria por los cambios ocurridos en los físico-espacial, biológico, demográfico, socio económico y ambiental en estos últimos 20 años.
Los estudios y proyectos a encararse ahora o en el futuro, con enfoque integral de cuenca, tienen que realizarse empezando por la parte alta, media y baja, siendo estas dos últimas partes las de mayor riesgo donde hay actualmente 240 urbanizaciones que han invadido hasta las franjas de seguridad delimitadas por Cordeco - Promic. Estas cuencas, en la parte alta, dentro de su cauce principal tienen un ancho que oscila entre 100 a 300 metros y desde la cota 2.750, que el límite con el Parque Tunari, se van reduciendo hasta convertirse en simples canales en su unión con el río Rocha donde no hay ninguna franja de seguridad. Por eso, las inundaciones y anegamientos en esta planicie son frecuentes cuando llueve más, cuando el agua o el lodo buscan su cauce natural para inundar las viviendas vecinas.
Comparando con el pasado, ahora los peligros son mayores, tal como ocurrió con la mazamorra que en febrero pasado bajó del río Taquiña destruyendo las viviendas construidas dentro su franja de seguridad. En consecuencia, la gobernación y los municipios tienen que darle toda la importancia y preferencia que requieren para enfrentar todos los problemas emergentes de la reducción o inexistencia de las franjas de seguridad en la parte media y baja, reponiendo estas franjas y asignando los presupuestos y el personal requerido para su control y manejo de modo que impidan lugar nuevos asentamientos, preserven los ríos y torrenteras, protejan con las plantaciones forestales y las obras de ingeniería hidráulica requeridas en estos ríos además de establecer normas rigurosas para impedir que se deposite basura o escombros en sus lechos o curso de agua.
Si no se toman estas medidas, por más que se ejecuten obras de ingeniería hidráulica o forestales en la parte alta de estas torrenteras, subsistirán o crecerán más los peligros de inundación y no se resolverán por más inversiones que se realicen por la falta de manejo integral de cuencas de la región metropolitana.
El autor es exgerente de Cordeco y del Parque Nacional Tunari
Columnas de GUIDO ESPINOZA TERÁN

















