Generación X
Hay una generación X, o nueva generación, que no se siente identificada con el partido de Gobierno ni con ningún partido político de la oposición. Sus preocupaciones van mucho más allá de esa fatalidad polarizada y es que tampoco estas fuerzas políticas supieron responder a las necesidades de esta nueva generación. Mas al contrario, están enfocadas en su pequeña guerra en el debate de siempre: “tú el pasado y yo el presente”, y viceversa.
La preocupación de esta nueva generación tiene que ver con oportunidades de trabajo, realización personal, fuentes laborales estables, seguro de salud, entre otros aspectos. Es decir, no todos pueden depender del Estado o verlo como un empleador. Lamentablemente existe muy poco apoyo a la iniciativa privada y todo esto acompañado de un Estado rentista que depende mucho de los recursos hidrocarburíferos dejando de lado temas como la diversificación productiva.
Los gastos consolidados en el Presupuesto General del Estado 2018, por sector económico reflejan que del 35% sólo se destina el 3% al Desarrollo Productivo, Rural y Tierras. La mayor parte lo concentran Hidrocarburos y Energía con un 27%. Si la economía se sigue enfocando en el sector extractivo difícilmente se puede hablar en diversificar la economía y consecuentemente en crear más fuentes de trabajo. Los productos no tradicionales requieren de mucho más mano de obra y por ende de más profesionales.
Sin duda,los incentivos, impulsos y condiciones favorables puestas por el Estado son el inicio para la instauración y la consolidación de empresas privadas, con el propósito de crear más fuentes de trabajo. Hoy en día, para la nueva generación es un pesar, una frustración no encontrar oportunidades de trabajo. En este propósito, poco ayudará la Ley de Empresas Sociales o el Plan de Generación de Empleo si el Estado no mira al sector privado como un aliado estratégico para combatir justamente el desempleo.
El artículo 306, parágrafo II, de la CPE reconoce cuatro formas de organización económica: comunitaria, estatal, privada y social cooperativa. De un tiempo a esta parte, el Gobierno hizo bastante hincapié en la forma de organización comunitaria, contraria al modelo capitalista, en cuanto a promover valores de reciprocidad, solidaridad, redistribución, igualdad, entre otros aspectos, como complemento al interés individual con el vivir bien colectivo.
Sin embargo, no dejan de ser valores de interés individual aquellos que más bien apuestan por la competencia, velocidad, eficacia, lógica, jerarquía y autoridad central que hacen a la eficiencia de una empresa o institución. Pensar en esta nueva generación es pensar en el individuo despojado de todo gremio o sindicato. El Estado debe recuperar en alguna medida estos valores si, en verdad, piensa en el conjunto de la población. Asimismo, si realmente busca fortalecer las empresas públicas.
Columnas de HUMBER VELASQUEZ TORRICO


















