Desde Rusia con amor
Poco felices han sido los argumentos difundidos por el oficialismo para justificar el viaje del Primer Mandatario a Rusia y estar presente en la inauguración del Mundial de Fútbol, como lo ha sido la transmisión en “vivo y directo” de su entrevista con el presidente Vladimir Putin, pues ambos han confirmado la percepción ciudadana de que el propósito presidencial ha sido asistir al evento deportivo, como lo hizo en anteriores oportunidades en Brasil y Sudáfrica. Así, la forzada agenda de actividades que armaron sus colaboradores no logró el propósito de disfrazar ese deseo con una presunta atención a intereses nacionales.
Y mientras el Presidente anda de gira, en el país se presentan problemas que nos acercan sistemáticamente al abismo. Además de las movilizaciones de sectores para que se satisfaga sus demandas, entre las que ha resaltado la de los docentes y estudiantes de la Universidad de El Alto, donde un oficial de la Policía ha asesinado a un estudiante, desde el oficialismo se ha dado luz verde para avasallar sin decoro alguno importantes municipios que están en manos de la oposición y a administradores de justicia que no hacen caso a las instrucciones de las autoridades del Ejecutivo o el Ministerio Público que, a su vez, persiste en ser un instrumento de represión política al servicio del MAS.
Esta forma de actuar no puede pasar desapercibida, por cuanto permite inferir, por un lado, el propósito de terminar de desinstitucionalizar el Estado de manera que todo espacio de poder esté al servicio del proyecto particular del MAS y sus dirigentes; pero, por el otro lado, también muestra que los ideólogos del MAS se han dado cuenta de que pierden legitimidad política y social, por lo que se van preparado para inaugurar su época del terror.
Esa situación se agrava más cuando se analiza los mensajes que salen desde la oposición “formal”, pues a medida que las encuestas muestran la caída de popularidad y de confianza en el MAS y sus dirigentes (que, por lo demás, no es irreversible), aumenta en ese sector la pugna entre los líderes de sus varias facciones que buscan ser los únicos beneficiados de aquel deterioro, para lo cual tratan de convertir al competidor en el enemigo principal u ofrecen “pistas” para que el Ejecutivo lo incluya en su lista de ataque.
Parecería, en consecuencia, que ni en el oficialismo ni en la oposición formal se dan cuenta de que la ciudadanía quiere preservar la democracia y les exige coherencia, transparencia y eficiencia. Lo hace con la autoridad que le otorga haber ejercido creativamente su derecho al voto, como demuestra que así como votó en favor del MAS en las elecciones de 2015, se pronunció en contra de una nueva reelección en el referendo del 21 d febrero de 2016, y espera que como se respetó su voto en 2015, se respete el resultado del referendo.
Mientras esto sucede en el país, el Primer Mandatario anda de viaje con recursos del Estado y lo hace como si siguiéramos viviendo en la “belle epoque” de la guerra fría, como se desprende de lo que le dijo al presidente Putin en Rusia, en los cinco minutos que se le dio para hablar en el forzado e improvisado encuentro.
En fin, si no fuera por las circunstancias reseñadas el aparentemente irrefrenable deseo de ver buen fútbol del Primer Mandatario sería enternecedor, más aún si sabe que para asistir al siguiente campeonato mundial de fútbol tendrá que utilizar sus propios recursos y viajar en líneas comerciales, pues restan 84 semanas para que haya cambio de inquilino en Palacio Quemado.
El autor fue director de Los Tiempos entre 2010-2018
Columnas de JUAN CRISTÓBAL SORUCO QUIROGA

















