Toma del poder con fórmula mágica
Nos referimos a Brasil. ¿Qué ha sucedido que todo el mundo ha quedado sorprendido por el vuelco? La sorpresa sucede al “cabreo generalizado”, provocado por el abuso del poder, el despilfarro y la corrupción al más alto nivel. El Partido de los Trabajadores cayó tan bajo, no pudo probar que los jueces estaban equivocados por los acusadores eran los mismos “coimadores o coimeros” que por obtener los grandes contratos ofrecieron “coimas grandotas” que ante el pueblo provocaron escándalo, rabia, total indignación y se produjo el vuelco.
Al margen de las simpatías, el candidato Jair Bolsonaro se hizo de los votos, ganó las elecciones y es el nuevo presidente. ¿Qué ofreció a sus electores? Ofreció castigar el delito y actuar con honestidad y con transparencia. Víctima de un atentado que casi le cuesta la vida, Bolsonaro se repuso de sus heridas, la gente lo vio como un héroe, alabó su valentía y su manifiesta voluntad de enderezar las cosas ante una sociedad que se hastió del desgobierno, de la mentira, de la demagogia, del populismo, es decir de lo mismo que está pasando en Bolivia.
La fuerza del movimiento Bolivia dijo No, tiene raíces en la marcha por el Tipnis, en la apoteósica recepción que brindó La Paz a los marchistas indígenas, en su oposición a la farsa judicial que puso en los tribunales a unos masistas para defender y proteger a otros masistas en el despilfarro público, expresado en compras millonarias, construcciones faraónicas, viajes de lujo, fiestas “socialistas” llamadas cumbre, con dinero del Tesoro, los típicos, numerosos casos del pésimo empleo de la Justicia, en la multiplicación de los “delitos masistas” de violadores, atracadores, violentos dirigentes del partido de gobierno en el uso del poder, a todo nivel.
Las manifestaciones de cada día, dentro y fuera de Bolivia, para expresar repudio al Presidente y su segundo, no son otra cosa que señales de cabreo colectivo que se va convirtiendo en una bomba de tiempo, se vive, por desgracia un clima de violencia, de inseguridad, de ausencia de respeto de la autoridad por el ciudadano, más al contrario no se disimulan “las maniobras” para torcer la CPE y las contradicciones oficiales con tal de no soltar el poder, de “atornillarse en el sillón”, por siempre.
La pérdida de gobernabilidad y de confianza convierte a los administradores del Estado en un atado de nervios que hoy mismo pretende forzar al órgano electoral que inscriba a Morales y García como precandidatos, no obstante lo determinado por el 21F cuando Bolivia dijo No.
El autor es periodista.
mauricio.aira@comhem.se
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