Función policial y agresión de la sociedad
Es importante dejar claramente señalado que el ejercicio de la función policial no se da en un tono blanco o negro, el cumplimiento de la misión constitucional de defensa de la sociedad y la conservación del orden público y el cumplimiento de las leyes en todo el territorio boliviano tienen de por medio una serie de tonalidades grises que deben ser analizadas en el momento del cumplimiento de dicha función, buscando además el bienestar general.
Esto quiere decir que los policías deben tener la capacidad de discernir ante cada situación y, en el marco de sus facultades, ejercerlas sin perder el horizonte de la función policial: servir y proteger.
Por el otro lado se encuentra la sociedad, la cual como manda la CPE, tiene el deber de conocer, cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, así como defender, promover y contribuir al derecho a la paz y fomentar la cultura de paz; a partir de ello se le generan consecuencias y responsabilidades.
Existe una pandemia mundial y Bolivia no esta libre de ella, en consecuencia se requieren medidas que eviten su propagación, para ello el gobierno nacional ha emitido una serie de medidas, siendo las más restrictiva la de la cuarentena, restringiendo el derecho a la libre locomoción, el derecho al trabajo, por citar algunos, amparado en la Convención Americana de Derechos Humanos, que textualmente señala en su artículo 32.2, “Los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bien común, en una sociedad democrática”.
Ahora bien, ¿a qué se debe que algunos sectores de la sociedad agreden a las fuerzas policiales y militares cuando éstas intentan hacer cumplir las disposiciones sanitarias emitidas por el gobierno nacional? Las causas pueden ser diversas, para ello hay que contextualizar en qué estrato social se da la gran mayoría de agresiones: sin duda, en los estratos de bajos ingresos que, además, han simpatizado con el anterior Gobierno de corte socialista el cual tuvo que dimitir por las causas ya conocidas. Entonces, ven en las fuerzas del orden, instituciones que los han despojado de sus autoridades y por ello tienen animadversión y los ven como enemigos del supuesto orden democrático.
Otro de los factores que contribuyen a la agresión hacia los representantes de estas instituciones son, por una parte, la falta de conocimiento acerca de las consecuencias del Covid-19, información a la que no han podido acceder por diversos factores: ya sea falta de información por medios de comunicación, o por la desinformación que propician otros medios de comunicación, cuyas causas serian un buen motivo de análisis.
El factor económico, sin duda, también juega un papel importante, puesto que un porcentaje considerable de la población vive al “día a día” y, al no ver la forma de satisfacer sus necesidades primarias de alimentación, se ve en la disyuntiva de cumplir las disposiciones sanitaria o buscar la forma de satisfacer sus necesidades básicas, sabiendo que se expone a medidas sancionatorias ´de las que busca evadirse y, para ello, recurre a las agresiones a los representantes de las instituciones llamadas por ley para hacerlas cumplir.
Finalmente, están las causas políticas que, esencialmente, están ligadas al Gobierno anterior que en su afán de encontrar protagonismo busca realizar acciones que pretenden desprestigiar un Gobierno al que consideran golpista y autoritario. Esto, por un lado, facilitando las movilizaciones y, por otro, generando desinformación a cerca del Covid-19 y la supuesta cura por parte de países de ideología política afín.
Las causas habrá que descubrirlas, pero este último accionar de orden político es el mas peligroso, primero por que pone en riesgo a la población de escasos recursos, y no precisamente a los dirigentes de esos partidos, y, por otra, generan falsas expectativas entre sus movilizados como los de la supuesta cura, situación que se facilita por la confluencia de la falta de recursos económicos y la falta de instrucción y educación por parte de la sociedad, para entender las complicaciones de la pandemia y buscar un equilibrio entre los factores que los aquejas y comprender que no siempre es posible tenerlo todo.
A manera de conclusión se puede establecer que la solución al problema de agresiones a los efectivos de las instituciones encargadas de mantener el orden público debe tener dos enfoques: uno de parte de la sociedad, que debe tomar conciencia de las consecuencias que se pueden generar y ello será solo posible a partir de la educación, pero por hoy puede ser suficiente con buena información, alejada de sentimentalismos políticos. Y, por otra parte, que la Policía, cumpla su misión constitucional, ejerciendo las facultades que le están conferidas no como un todo o nada, o blanco o negro, sino tomando en cuenta toda la escala de grises que matizan el cumplimiento de la ley, solo así será posible encontrar la paz y seguridad.
El autor es coronel y comandante departamental de la Policía Boliviana

















