Agua gratis para la zona sud
El Estado, mediante el Gobierno, debe reconocer que tiene una deuda social de salud con los bolivianos que viven en los barrios de la zona sur de Cochabamba.
Son 30 o más años que empezamos a ver cómo toda esa zona, hasta los cerros, se llenaron de viviendas precarias y hoy de toda calidad, probablemente son más de 250.000 bolivianos que están viviendo allí, pero en condiciones que no es posible hoy aceptar, sin servicios básicos de agua y alcantarillado.
El conflicto del agua del año 2000 por la concesión de los servicios básicos a una empresa privada, que derivó en esa lucha del pueblo, donde pudimos reencontrarnos todos, sin mostrar diferencias sino coincidencias, y que algún hábil oportunista le bautizó como “guerra del agua”, al final no se ganó sino se perdió.
El año 2000, la nueva administración de Semapa, a cargo del delegado de la Coordinadora del Agua, Jorge Alvarado, cuando visitamos a los habitantes de esa zona, sea Villa Pagador o Cerro Verde, les ofreció que el agua llegaría a sus casas en seis meses. Dejó sin cumplir esa obligación para ser diputado del MAS.
Se reprochó a los neoliberales por no resolver el problema, hoy –después de 20 años donde los últimos 15 Bolivia tuvo en sus bóvedas más de 150.000 millones de dólares– tampoco los populistas del MAS lo hicieron, entonces la frustración es mayor.
Participando desde 1971 en los proyectos de agua para Cochabamba, calculamos, en 1978, que el Proyecto Múltiple Misicuni entregaría a los cochabambinos 6.200 litros por segundo, hoy tenemos 100 millones de m3 en el embalse Misicuni y solo podemos bajar 20 millones al valle, hasta las plantas de Semapa. El año 2000, la empresa se comprometió a que el agua llegaría a sus casas, solo fue ilusión y no realidad, porque las cañerías no se instalaron ni con el MAS. Y, lo peor, es que eso demorará otros 10 años más. Quizás les llega el 50% del agua que necesitan, porque ahora ya no hay el dinero necesario para las obras, se gastó y no se invirtió en la vida de nuestra gente.
En el afán que les llegue agua, más aun con la pandemia de Covid-19, viendo que necesitan agua cada minuto para al menos evitar la enfermedad, como ingenieros y los compañeros que activamos a la Coordinadora de defensa del agua y la vida, solicitamos al Concejo Municipal que la alcaldía y Semapa lleven agua gratis a esa zona, porque la empresa Misicuni la está echando a los ríos y existen cisternas comprados hace tres años y que no se usan, el combustible puede salir de los 50 millones de bolivianos que se destinaron para la emergencia sanitaria.
Pasó un mes de ese pedido, hasta que el bloqueo de los vecinos de K’ara K’ara obligó a atender la solicitud formulada el 13 de abril. ¿Será posible que solo con paro y bloqueo entiendan que hay una deuda social, humanitaria y de salud con los 250.000 niños, mujeres y hombres de la zona sur que merecen vivir dignamente? Es hora de que un nuevo alcalde dedique su gestión a que los servicios de agua y alcantarillado lleguen de verdad a esa gente.
El autor es ingeniero civil e hidrólogo
Columnas de GONZALO MALDONADO ROJAS






















