Acción de libertad en un papelucho
El juez 11 de Instrucción en lo Penal de La Paz, Hugo Huacani Chambi, fue apresado por policías cuando ingresaba al Salón Rosado del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, el reciente viernes 22 de mayo, conforme denunció él mismo.
Ese día, Huacani tenía, a las 16:00 horas, una audiencia de medidas cautelares en el caso de los respiradores que compró el Gobierno y que es objeto de denuncias sobre presuntos sobreprecios, actos ilegales con daño económico para el Estado. Entre los aprehendidos por dicho caso está el exministro de Salud, Marcelo Navajas.
Una aprehensión procede únicamente, por parte de la autoridad policial, ante la comisión de un delito in fraganti, o a requerimiento mediante Mandamiento, emitido por autoridad competente.
El 23 de mayo, la Fiscalía Departamental de La Paz emitió un comunicado manifestando no tuvo participación en la aprehensión de Navajas, ni la ordenó.
El juez Huacani denunció –mediante recurso de habeas corpus interpuesto desde su prisión, redactado en papel arrancado de un cuaderno, roto por algunas partes, a mano y con notoria premura– que fue detenido por un subteniente de Policía, contra quien presenta el indicado recurso, y otros policías vestidos de civil.
El habeas corpus, ahora denominado Acción de libertad, es una conquista del derecho que fue especialmente útil en Bolivia contra los excesos de los regímenes totalitarios y dictatoriales.
El hecho inaudito de haberse procedido a aprehender a un juez, cuando se disponía a ingresar a recinto judicial para celebrar una audiencia, acaso no tenga precedentes en la historia política y judicial de Bolivia.
El recurso de acción de libertad que planteó el afectado desde su prisión y en las condiciones precarias que hemos señalado, nos recuerda el tiempo del “despiadado terrorismo de Estado de Banzer”, como se refiere Guillermo Bedregal al período 1971-1978 cuando vivimos en dictadura.
El recurso del juez Huacani evoca el célebre habeas corpus en papel higiénico, redactado en su prisión política por un preso de la dictadura de Banzer: Reynaldo Peters Arzabe.
Detenido en mayo de 1972, Peters halló la forma de hacer llegar el recurso escrito a mano a las autoridades de Justicia, las cuales le dieron razón. Al igual que al juez Huacani.
Luego de esa acción, Peters sería sujeto a represalias. Según contó fue sometido a un simulacro de fusilamiento antes del cual se le preguntó por un último deseo, él respondió: “Libertad para mi patria”.
La Policía obedece a una cadena de mando que se origina en el, o la, presidente del Estado, a través del ministro de Gobierno, pasando por el comandante general de la Policía y desde ahí a las diferentes reparticiones policiales.
Es sensible que cotidianamente el “último” deseo de Reynaldo Peters Arzabe parezca ser uno cada vez más necesario en la Bolivia de 2020.
El autor es periodista e investigador
Columnas de HENRY PABLO RÍOS ALBORTA
















