La OEA, el concepto y el defecto
El expresidente de Bolivia, Evo Morales, todavía juega un rol de decisión en el gobierno plurinacional, sobre todo en la política exterior, lo cual se puede apreciar fácilmente con el ejemplo de la designación del ex embajador en el Paraguay, Mario Cronenbold, íntimo del expresidente.
Otro claro ejemplo es la abstención de Bolivia en el seno de Naciones Unidas, en lo referente a las votaciones sobre condena de las operaciones militares rusas sobre Ucrania, que incluyen a poblaciones civiles. En aquel problema internacional, el ex presidente Morales Ayma hizo conocer su posición, la cual bien podría traducirse como la posición que el gobierno de Luis Arce Catacora adoptó en dicho organismo mundial.
De tal jaez, la posición de Morales pesa y, como decíamos, es aún decisoria en las esferas gobiernistas. Es por esto que la “propuesta” lanzada mediante su cuenta de Twitter, en los días recientes, en sentido de que sería “bueno” que Bolivia se retire de la OEA, es algo que, lejos de soslayar, debemos sopesar con bastante prudencia.
Lo primero es hacer notar al gobierno de Arce Catacora y, luego, al omnipotente -en dicho gobierno- Evo Morales, que en la OEA descansa en gran parte la fe internacional de los Estados americanos, entre ellos Bolivia, al ser la depositaría de los tratados multilaterales más importantes del hemisferio, a su vez, parte importante de mundo.
En la OEA descansa el Tratado Americano de Soluciones Pacíficas o Pacto de Bogotá (1948), instrumento jurídico multilateral conquista del derecho internacional en lo referente a evitar la proliferación de la guerra, que fue utilizado por el propio Morales para cantar victoria anticipadamente en La Haya, en el caso “obligación de negociar”; empero imprudente e imprevisoramente utilizado. Este tratado es asimismo, en la actualidad, el que rige el caso Aguas del Silala, entre Bolivia y Chile, que se sustancia en la misma Corte. Este tratado es importante para Bolivia y está llamado a serlo aún más, siempre que no sea precipitadamente utilizado.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica (1969), llamado a ser una garantía para el respeto y el cumplimiento de los Derechos Humanos en el hemisferio, es asimismo otro instrumento jurídico multilateral depositado en la OEA.
Estos importantes tratados, entre otros, eran la culminación de un evento periódico denominado “Conferencia Internacional Americana” y “Conferencia Panamericana”, reuniones hemisféricas que eran convocadas en el seno de la Unión Panamericana, con sede en Washington, germen de la OEA, que hoy utiliza sus antiguos ambientes. Estas reuniones constituyen una gran tradición, que ha reportado importantes avances para el Derecho de Gentes y por ende para la civilización. Esta tradición ha sido en parte descuidada desde la Secretaría General de la OEA, mas en esto no debe confundirse el concepto con el defecto.
Que Bolivia “se salga” hoy de la OEA constituiría un ancho retroceso del país en el concierto internacional y nos dejaría flotando en escenarios donde existe mucho por ventilar en torno a nuestras cuestiones internacionales, así como nos dejaría en la ambigüedad en el caso Silala, en curso.
Breves apuntes que, creemos, nunca estarán demás en un país y en un Gobierno con asesoramiento fácil.
Columnas de HENRY PABLO RÍOS ALBORTA

















