Historia de una pobre medalla presidencial
La medalla presidencial de Bolivia fue realizada para entregarla a Simón Boliviar en 1825 y costó 8.002 pesos fuertes (el equivalente a 183 mil dólares actuales). Una joya muy cara y exquisita.
En 1926, la medalla fue tasada nuevamente. Se descubrió, con pena, que muchos de los diamantes y piedras habían sido cambiados por otros iguales, pero falsos. La medalla central, que antes había sido de oro sólido, ahora era de plata bañada (pinches rateros).
A lo largo de su historia, la medalla fue a parar a varios lugares, desde conventos hasta lenocinios, pasando por canastos de ropa sucia, bolsillos de esclavos y un sinfín de sitios a los que fue a dar, ya para evitar que se apoderaran de ella, dado su valor simbólico y económico, o por descuido de algún trasnochado despistado.
De alguna manera, siempre vuelve al lugar de donde salió. La última vez que tuvo una aventura, fue el 7 de agosto de 2018, cuando un militar que la llevaba consigo, la extravió en un lenocinio de la famosa zona 12 de Octubre de El Alto.
¡Oye! esta medalla ha tenido una vida más interesante que muchos que conozco. En fin, feliz día del extravío de la medalla. Pueden saber más sobre sus andanzas en el trabajo de Óscar Santa Cruz Cernadas al respecto.
Quizás algún día el 7 de agosto vuelva a ser feriado y la gente vaya a celebrar yendo a la 12 de Octubre a perder sus cosas.
La autora es coordinadora de contenidos y encargada del archivo histórico de RTP
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