De Evo a Lara: el eco persistente del discurso populista

Columna
BITÁCORA DEL BÚHO
Publicado el 27/11/2025

Hay momentos en que la política de un país queda atrapada entre dos formas de ruido: el ruido del poder que no quiere soltarse y el ruido del recién llegado que no sabe cómo sostenerlo. Bolivia vive precisamente ese choque, y los dos polos que lo simbolizan —Evo Morales y Edmand Lara— no podrían ser más distintos en su biografía, pero sí peligrosamente parecidos en lo que realmente importala capacidad de convertir la palabra en un arma que desestabiliza más de lo que construye.

Evo Morales fue el arquitecto de un estilo político que convirtió a Bolivia en un campo de batalla permanente. No gobernó hablando: gobernó empujando, arrinconando, señalando, acusando. Su discurso no buscaba convencer, sino disciplinar. Fue el constructor de un país dividido en dos categorías morales: los que lo seguían y los que, por no hacerlo, quedaban automáticamente del lado oscuro. Lo agresivo en Morales nunca fue su tono, sino su intención: absorber todo, asfixiar todo, reducir toda duda a sospecha. Y aun así —y aquí está lo que hace su figura peligrosamente eficaz— tenía una estructura capaz de sostener su propia violencia discursiva. Lo que decía podía ser duro, autoritario, excluyente, pero estaba respaldado por un mecanismo: sindicatos, organizaciones, un partido omnipresente. Había cálculo detrás de cada golpe.

Lo que hace inquietante a Lara es que imita la ferocidad retórica de Evo sin ninguno de sus frenos, sin ninguno de sus diques, y lo hace desde un lugar aún más perturbador: desde adentro del Estado. Morales hablaba como jefe de un movimiento; Lara habla como si fuera un hombre solo, en guerra con todo lo que lo rodea, sin aliados estables, sin estructura y —lo más alarmante— sin responsabilidad discursiva, a pesar de ocupar un cargo alto. Donde Evo lanzaba ataques como parte de un plan, Lara lanza palabras como si fueran disparos improvisados. No busca consolidar poder: busca atención, tensión, reacción.

Si el discurso de Evo Morales era una maquinaria de guerra, el de Lara es un artefacto explosivo sin reloj, sin detonador y sin diseñador: explota cuando quiere, donde quiere y contra quien sea.

La comparación agresiva y verdadera es esta:

Evo Morales tensó la democracia; Edmand Lara la desestabiliza. Morales polarizaba; Lara desordena. Morales amenazaba para negociar; Lara amenaza para incendiar.

El primero sabía lo que hacía; el segundo parece no medir lo que provoca.

Evo Morales podía convertir la calle en un instrumento político porque él controlaba la calle. Lara menciona la calle como si fuera un fantasma útil, como si pudiera convocarla sin consecuencias, como si el país no estuviera harto de líderes que juegan con fuego a costa de la estabilidad de todos. Evo usaba la movilización como herramienta; Lara la usa como advertencia. Evo hablaba desde una hegemonía que podía contener sus excesos; Lara habla desde una fragilidad que amplifica los suyos.

La versión más brutal del análisis es esta: Evo golpeaba fuerte, pero sabía dónde pegaba. Lara no solo pega en cualquier parte: pega incluso dentro de su propio gobierno, sin medir que cada declaración imprudente suya puede provocar grietas institucionales, movilizaciones espontáneas, rumores, pánico político. Es el opositor sin rumbo instalado en la vicepresidencia, el denunciante que no pudo abandonar la adicción a la confrontación, el agitador que no sabe —o no quiere— convertirse en estadista.

Durante su era, Evo Morales convirtió el discurso político en un deporte de contacto. Cada declaración suya parecía llevar incorporado un pequeño manual de instrucciones: dividir, polarizar, señalar, corregir. Su estilo era tan predecible como un reloj de cuerda y tan contundente como una puerta que se cierra en la cara. Y, para ser justos, funcionaba. No porque fuera elegante, sino porque estaba apuntalado por una estructura que podía acompañar la coreografía: el MAS, sus organizaciones sociales, su disciplina interna. Evo podía gritar fuerte porque hablaba desde un podio que él mismo había construido.

Entró Edmand Lara a escena y el país asistió a un fenómeno peculiar: la versión improvisada del discurso confrontacional, la adaptación casera de un estilo que, en manos de Morales, tenía método, pero que en manos de Lara parece más bien un hábito nervioso.

Si Evo era el arquitecto del antagonismo, Lara es el vecino que copia los planos… pero los imprime chuecos.

Lo devastador —y aquí conviene usar la ironía para matizar lo serio— es que Lara parece haber entendido del evismo solo la parte más estruendosa. Es como si hubiera estudiado la retórica de Morales saltándose los capítulos de estrategia y quedándose únicamente con los ejercicios prácticos de “cómo generar tensión en diez segundos”. Morales acusaba para gobernar; Lara acusa porque no sabe qué hacer después. Morales usaba el conflicto como herramienta; Lara lo usa como sustituto de la política.

Si Evo convertía la palabra en un látigo, Lara transforma la palabra en una alarma de incendio con batería dañada: suena cuando quiere, deja de sonar cuando no debe y nadie sabe muy bien si es real o si simplemente está mal calibrada.

El contraste es casi humorístico —si no fuera trágico—:

Evo tensaba el país como parte de un guion; Lara lo tensa como quien improvisa una escena porque olvidó aprenderse los parlamentos. Evo sabía cómo polarizar sin perder el control; Lara polariza sin saber si tiene control de algo. Evo hablaba para consolidar un bloque; Lara habla para sacudir el tablero sin mirar si el propio gobierno queda patas arriba.

Lo devastador políticamente es esto:

Morales era un estratega del conflicto; Lara es un consumidor del conflicto. Evo lo producía; Lara lo necesita.

Y esa diferencia convierte cada declaración apresurada de Lara en un riesgo, no en una herramienta.

Bolivia ya sobrevivió al líder que hablaba como si fuera el dueño del país. Ahora debe lidiar con un líder que habla como si el país fuera una gigantesca sala de chat.

Uno imponía su palabra; el otro dispara palabras a ver si alguna hace efecto.

Es la versión político-discursiva del meme del “hermano menor tratando de pelear como el mayor, pero con un palo de escoba”.

En términos de gobernabilidad, el espectáculo es aún más inquietante.

Porque si Evo Morales estresaba la democracia desde su posición dominante, Lara la estresa desde la fragilidad, desde la incertidumbre, desde el sobresalto. Evo tensaba para reforzar; Lara tensa para sobrevivir. Evo era el generador del ruido; Lara es el amplificador. Y ese es el tipo de liderazgo que no genera un ciclo, sino un cortocircuito.

En síntesis —y aquí la ironía se vuelve diagnóstico, Evo Morales gobernaba como un ingeniero del conflicto, con planos, cálculos y estructuras. Edmand Lara, en cambio, parece más bien el electricista aficionado que corta cables al azar para ver cuál apaga la luz. Y en un país que ya ha tenido demasiados apagones políticos, esa práctica no solo es torpe: es peligrosa.

El país ya sobrevivió a un líder que gobernaba gritando; ahora corre el riesgo de enfrentar a un líder que gobierna incendiando.

La agresividad de Evo Morales tenía dirección; la de Edmand Lara tiene dispersión.

La de Evo construía un orden autoritario; la de Lara amenaza con destruir cualquier orden posible.

Bolivia puede resistir a un caudillo; lo que no puede resistir es a un caudillo sin proyecto, sin freno y sin memoria histórica. Y ese es el punto exacto en el que la palabra —cuando se usa como arma sin puntería— deja de ser política para convertirse en peligro.

El autor es comunicador social

Columnas de RUDDY ORELLANA V.

20/08/2026
El Estado tranca, que nació como una promesa para destrancar el país, empieza a convertirse en un monumental trancapecho. Se lo sirve caliente, se lo anuncia...
13/08/2026
La mediocridad de los políticos se nota de inmediato: le tienen pánico a la gente que piensa.  El anuncio del gobierno de Rodrigo Paz de cerrar el...
06/08/2026
A 201 años de independencia, Bolivia vuelve a mirarse al espejo. La imagen no es la de un país reconciliado consigo mismo, sino la de una nación...
30/07/2026
Bolivia nunca ha sido un país fácil de explicar. Tal vez porque jamás fue una sola nación en el sentido clásico, sino un territorio donde conviven tiempos...
23/07/2026
René Zavaleta Mercado tenía la rara virtud de desmontar las certezas de Bolivia mientras el país todavía las estaba construyendo. 
En Portada
Estará en detención preventiva por 180 días, mientras concluyen las investigaciones sobre el ataque armado contra Nadia Beller como lo requirió el Ministerio...
Es uno de los tres pasajeros que sobrevivió al accidente de una avioneta cuyo piloto murió al impactar la aeronave contra el suelo, el viernes 14 de agosto.

Mediante su defensa legal, el asesor político e imputado por intento de feminicidio, Fernando Cerimedo, ha expresado su versión y desmentidos sobre la serie de...
Es el primer registro de este tipo en Sudamérica y correspondería a especímenes de tortugas grandes, aunque aún no se determinó cuánto medían.
El levantamiento de las retenciones tomó su tiempo y fue una tarea técnica progresiva. Cada entidad del sistema bancario nacional está procesando las listas...
Uno de ellos acusó a Jhonny Aguilera, entonces viceministro Régimen Interior, de haber intentado apropiarse de pertenencias suyas durante su detención y...

Actualidad
Estará en detención preventiva por 180 días, mientras concluyen las investigaciones sobre el ataque armado contra Nadia...
Es el primer registro de este tipo en Sudamérica y correspondería a especímenes de tortugas grandes, aunque aún no se...
Uno de ellos acusó a Jhonny Aguilera, entonces viceministro Régimen Interior, de haber intentado apropiarse de...
Es uno de los tres pasajeros que sobrevivió al accidente de una avioneta cuyo piloto murió al impactar la aeronave...

Deportes
La Comisión Disciplinaria de la FIFA sancionó este viernes a Leandro Paredes con 10 partidos de suspensión, además a...
Dirigentes de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) aguardan la determinación de la Conmebol sobre el inicio de las...
El proyecto de la FIFA para formar jugadores, pero sobre todo buenas personas, según su declaración, se plasma en La...
El Bolívar quedó eliminado de los octavos de final de la Copa Sudamericana después de perder por 3-1 ayer ante Sao...

Tendencias
En Pekín, los robots todavía bailan, boxean y juegan al ping-pong para atraer las miradas. Pero el verdadero desafío ya...
En los Alpes alemanes, el aumento de las temperaturas está obligando a las mariposas a tomar decisiones que definirán...
Ingenieros de inteligencia artificial (IA) y analistas de datos se han convertido en las profesiones más solicitadas...
Bolivia conmemoró sus 201 años de independencia en medio de un escenario político y social profundamente complejo.

Doble Click
Luis Chumacero materializa hoy uno de sus anhelos:  egresar como Licenciado en Artes y Escultura de la Unitepc, y para...
Una cartelera atractiva presenta la celebración del Día Mundial del Folklore que prepara el departamento de cultura de...
El grupo ATiTeCuento pondrá en escena la obra “Detrás de las sombras” en el auditorio de la Alianza Francesa de...
La réplica de los dos galardones conquistados en Chile se produjo en Perú, en la trigésima versión del Festival...