“Venezuela duele en el alma”
¿Por qué Venezuela sufre tanto? Un país que intentaba salir de sus crisis económica y humanitaria, ahora, está devastado por un terremoto que redujo en un instante gran parte de su costa a escombros y desolación.
La tragedia volvió a golpear a la tierra de Simón Bolívar el 24 de junio de 2026 con dos potentes terremotos que transformaron un día normal en una pesadilla de gritos de auxilio, lamento y pérdida. Las escenas más dramáticas tuvieron lugar en La Guaira, una región que ya en 1999 sufrió el peor desastre natural de Venezuela.
Ocurre que “hace 27 años, esta misma franja costera quedó sepultada bajo millones de toneladas de barro, rocas y árboles durante la llamada Tragedia de Vargas, considerada el peor desastre natural de la historia contemporánea de Venezuela. Hoy, después de décadas de reconstrucción, el devastador doble terremoto que golpeó la región vuelve a colocarla en el centro de una emergencia nacional”, según un reporte de Infobae.
La devastación que ha provocado el doble sismo de magnitudes de 7,2 y 7,3 en la escala de Richter ha hecho que Venezuela vuelva a convertirse en el epicentro del dolor. Las cifras de los muertos no han hecho más que aumentar desde el 24 de junio, por lo que la ayuda no para de llegar para tratar de hallar a los supervivientes en medio de toneladas de escombros.
La tragedia duele en el alma, aunque Bolivia esté a miles de kilómetros, porque la destrucción es aterradora y el dolor es infinito. Los líderes políticos como María Corina Machado no exageran cuando describen a las regiones impactadas por los terremotos como una zona de guerra. La presidenta encargada Delcy Rodríguez ha declarado desastre nacional.
En este momento de tragedia es necesario que la comunidad internacional demuestre su verdadera solidaridad y envíe toda la ayuda posible, humana, material y económica, para socorrer a los venezolanos. La cooperación internacional que Venezuela necesitará en los próximos días y meses es inmensa en términos de ayuda al sistema de salud, limpieza y reconstrucción de las ciudades devastadas por la naturaleza.
La tarea es inmensa en Venezuela si se considera que antes de los sismos, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ya prestaba ayuda a ocho millones de personas, en un país en una transición política y con un sistema de salud al límite.
Tras el desastre, el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, dijo que la situación en las zonas afectadas es de una “devastación realmente aterradora”.
Países como Bolivia, Chile, México, Argentina y Estados Unidos han sido los primeros en expresar su solidaridad, pero, es necesario sostener la ayuda a lo largo del tiempo para que tal vez algún día las víctimas puedan reponerse de esta dolorosa pesadilla de haberlo perdido todo en un instante.



















