“No le debe el cargo a nadie”
Una simple afirmación, “no le debe el cargo a nadie”, tiene el poder de definir la enorme tarea que tiene ahora el fiscal general interino José Armando Urioste Viera para iniciar la transformación del Ministerio Público en Bolivia y cerrar una de las páginas más bochornosas de la institución.
El no deberle nada a nadie le da un impulso que probablemente sus antecesores no tuvieron.
No hay duda, que lo ocurrido el pasado 27 de septiembre con la aprehensión y posterior detención en la cárcel de Cantumarca del exfiscal general del Estado, Roger Mariaca, marcará un antes y un después en el Ministerio Público, sobre todo si se comprueban todas las acusaciones que se han presentado por su presunta vinculación con una organización criminal relacionada con el narcotraficante Sebastián Marset y la legitimación de ganancias ilícitas.
Aunque hoy, la opinión pública está sorprendida por la gran cantidad de dinero que se ha encontrado en la propiedad del exfiscal; no es menos preocupante la facilidad con la que las organizaciones criminales han penetrado instituciones, aparentemente, fuertes que debían enfocarse en la persecución del delito, la defensa de la sociedad y la aplicación de la justicia. ¿Cómo es posible que hoy estemos ante una investigación que indaga al exfiscal general como el presunto líder de una organización criminal cuando debía ser guardián de la sociedad?
El caso deja al descubierto que las instituciones son totalmente vulnerables al poder económico que ostentan los narcotraficantes y que lamentablemente quienes están al frente de estas instituciones han perdido sus valores, principios y ética para representar a la ley y la justicia.
Sin embargo, el mensaje al fiscal interino: “no le debe el cargo a nadie”; también, deja claro que el Ministerio Público no solo está expuesto a las organizaciones criminales; sino, también, a otro tipo de poderes e intereses, que pueden provenir principalmente de la política y los gobiernos de turno.
Esa amenaza de la injerencia, más invisible que la primera y más difícil de rastrear, es la que con seguridad ha llevado a los asambleístas nacionales que designaron al fiscal interino a dejar en claro que este debe trabajar con total independencia e iniciar el cambio de raíz del Ministerio Público.
El opositor Jorge Tuto Quiroga afirmó que “la Fiscalía General antes estaba podrida hasta el tuétano. Ahora hay un fiscal general con buenas intenciones”.
Aunque hoy sobresalga más en la agenda mediática el lado oscuro del exfiscal general esto, de ninguna manera, implica olvidar que el Ministerio Público está acechado por múltiples intereses por eso es tan importante que la nueva autoridad realmente asuma que “no le debe el cargo a nadie” y que irradie ese espíritu en todas sus acciones para el nacimiento de una nueva Fiscalía para Bolivia.



















