Día Mundial del Hábitat
El mundo conmemora hoy una fecha destinada a reflexionar sobre la vivienda digna y el acceso a los servicios básicos con el fin de que la población que, ahora se concentra sobre todo en las ciudades, viva en condiciones dignas.
La Organización de Naciones Unidas proclamó el primer lunes de octubre como Día Mundial del Hábitat. El objetivo es garantizar que el crecimiento de las ciudades se desarrolle de forma sostenible y que se garantice el acceso a una vivienda digna.
En esta fecha se busca que las autoridades y las instituciones elaboren políticas públicas y prioricen la inversión de los recursos estatales en servicios básicos que permitan que la población viva en condiciones dignas.
La Organización de Naciones Unidas identificó en la década de 1980 un crecimiento urbano caótico y sin planificación. Además, de un abandono de la población de las zonas rurales hacia las ciudades con el fin de mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, la realidad resultó distinta debido a que enormes contingentes debieron subsistir de forma precaria.
De acuerdo con las proyecciones de la organización internacional se estima que para 2030, el 60 por ciento de la población mundial abandonará los campos y se asentará en las periferias de las ciudades y si este crecimiento no se acompañará por una buena planificación aumentarán la pobreza, delincuencia, desempleo y otras carencias.
Bolivia no es ajena a esta tendencia. El anterior Censo Nacional de Población y Vivienda mostró que la población se concentra en las zonas urbanas y sobre todo en las regiones metropolitanas.
La gran encuesta reveló que la población del área urbana tuvo un crecimiento constante y aumentó de 708.568 habitantes en 1950 a 7.846 en 2024.
De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), se puede afirmar que siete de cada 10 personas en Bolivia viven en las áreas urbanas.
¿Cómo vive esta población en las ciudades? Si bien las cifras muestran avances en el acceso a los servicios básicos, la brecha se mantiene debido a que la población recién llegada a los centros urbanos vive en sitios alejados —que es lo que sucede en Cochabamba— donde el agua es escasa y por lo general llega a través de camiones cisterna que venden el líquido por encima de 10 bolivianos por turril de 200 litros, que por lo general sirve para la subsistencia de una familia durante una semana.
Esta jornada debe servir para la reflexión y para avanzar en la planificación urbana y destinar los recursos públicos a ampliar los servicios básicos antes que el asfalto. El saneamiento básico también debe ser atendido para cuidar las fuentes de agua y reducir la contaminación.




















