Nuevo cruce entre Bolivia y México por asilados
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo ayer que ya bajó la fuerte vigilancia por parte de fuerzas de seguridad bolivianas en las sedes diplomáticas de México en ese país suramericano. El Gobierno boliviano respondió que el país norteamericano debería entregar a los exfuncionarios que tienen cuentas pendientes con la justicia.
“Se aminoró considerablemente” en las últimas horas, dijo el mandatario en la conferencia matutinas desde Palacio Nacional, luego de que este lunes la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) denunciara una “presencia excesiva” de personal de inteligencia y seguridad bolivianos en la residencia del embajador y la Embajada de México en Bolivia desde el 11 de noviembre.
El viceministro de Seguridad Ciudadana, Wilson Santamaría, justificó los operativos policiales que se realizan en cercanías de la sede diplomática mexicana y advirtió que el Gobierno no permitirá que México ayude a que exautoridades bolivianas que están en su embajada y tienen orden de aprehensión abandonen el país.
“Estamos ejerciendo nuestra soberanía y hemos tomado las previsiones necesarias para que los dispositivos de seguridad rastreen y detecten inmediatamente cualquier ayuda, complicidad, para coadyuvar a que los fugitivos abandonen el país. Eso no lo vamos a permitir”, dijo Santamaría.
El comandante departamental de la Policía de La Paz, William Cordero, negó ayer “acoso” a la Embajada de México, y señaló que más bien esa representación diplomática debería entregar a las personas que tienen cuentas pendientes con la justicia y se encuentran en sus instalaciones.




















