Marcos Loayza, el dibujante
Marcos Loayza Montoya es más conocido –a nivel nacional e internacional– por su trabajo cinematográfico y sus películas “Cuestión de Fe”, “Las bellas durmientes” o “El corazón de Jesús”, entre otras.
Sin embargo, este arquitecto nacido en La Paz y graduado de la Universidad Mayor de San Andrés, es un artista polifacético por excelencia.
Además de cineasta, profesión que estudió en la Escuela Internacional de Cine y Video de San Antonio de los Baños, en Cuba; Loayza ha revelado en los últimos años su exquisita faceta de dibujante y de dramaturgo.
En Cochabamba, debutó en mayo de 2013, en la Alianza Francesa, presentando la muestra “La intimidad del trazo”, una serie de dibujos de seres fantásticos. Casi cuatro años después trae a Cochabamba su segunda exposición, que será inaugurada el próximo sábado 21 de enero en Cowork Café y que aún no tiene un título definido.
Entre los más de diez dibujos que Loayza Montoya presentará por el lapso de dos semanas, destaca su trazo firme, su alta creatividad y estética para representar temas tan complejos como el amor o la sexualidad.
El estilo y la temática de esta su segunda muestra en Cochabamba es bastante diferente de la anterior. ¿Cómo logra Marcos Loayza este cambio drástico? “En realidad yo siempre voy dibujando —dice el cineasta—, es una parte interna, me ayuda a pensar, a conceptualizar y entender mejor la vida; lo que hago cada cierto tiempo es compartir esos dibujos con amigos, para que se queden los amigos con algunos. Cada dibujo encuentra su ‘donde se va a quedar’”.
“Siempre hay tiempo para las cosas que a uno le gustan y que además le enriquecen”, responde Loayza cuando se le pregunta de dónde saca tiempo para dibujar, dado que su vida pública está dividida —a través de su productora Alma Films— entre el hacer películas, documentales o videoclips. En las últimas décadas, además de sus largometrajes conocidos por el público, él ha producido documentales de diferentes temáticas para diversas organizaciones, entre ellas la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia; trabaja además haciendo videos para agrupaciones musicales como Llajtaymanta, Efecto Mandarina, Enfant y José André Jazz Trío; o solistas como Vero Pérez y Pedro Guerra. Y también ha hecho publicidad para empresas como Toyota, Emapa o la Cervecería Boliviana Nacional.
“Yo toda una vida me he pasado dibujando, en agendas y cuadernos, y en reuniones, asambleas, salas de espera, aeropuertos, conferencias y tiempos muertos; tiempos en que necesito pensar, restaurarme. Por eso no hay mucha dificultad, ahora siempre la distancia entre lo que uno desea y lo que uno consigue es abismal, pero por eso también sigo aprendiendo, pero creo que el dibujo, a diferencia de la pintura, siempre mantiene una frescura, es otra manera de poder atrapar el fuego, las ideas, los sentimientos”, dice Loayza sobre esta su pasión ya no tan secreta.
El director de “Cuestión de Fe” aclara que nunca pintó porque considera que no la hace bien. “Sólo dibujo —sentencia— y dibujar creo que desde que en el colegio nos daban para usar el ‘cuaderno borrador’. Creo que es una de las herramientas más maravillosas que ha creado el hombre, el cuaderno, la agenda donde registras tus pensamientos, ocurrencias, sentimientos, dibujos, mapas, recuerdos, ideas, teléfonos…”.
En la vida artística de Marcos, sin duda que el dibujo fue lo primero que apareció. “Yo entré al cine con la vana esperanza de hacer dibujos animados, pero eso era y es muy difícil; así que me quedé con el cine”, cuenta.
Los trabajos que Loayza mostrará el próximo sábado 21 en Cochabamba, en Cowork Café, “son dibujos, todos figurativos y muy íntimos, metáforas de lo cotidiano y de lo extraordinario. En el dibujo uno puede hablar con las geografías más extrañas, lejanas, más oscuras y fronterizas”.
Después de la inauguración de esta exposición, que inicia a las 19:00, se proyectará la película “Escrito en el agua” (1998), película cuyo guion y dirección son de Marcos Loayza.



























