Manjar: “Hagamos un Breick” con un chocolate de alta gama
Corría 1980, cuando Víctor Ormachea Zalles había logrado una tableta de chocolate de alta calidad, la primera de ese nivel en Bolivia y en la que pensaba apostar toda su inversión. Sólo faltaba el nombre. Reunido con sus socios minoritarios de ese entonces, comenzó una lluvia de ideas para buscar el nombre, pero ninguno convencía. Hasta que uno de los socios, ya cansado después de tantas horas de discusión, propuso: “Hagamos un break” (léase Breick). Allí estaba, había surgido el nombre: Breick. Alguien observó que se escribía con “a”, sino con “i”. ¡Qué importaba! “Mi padre decidió escribirlo como sonaba, cuenta Francisco Ormachea, hijo del fundador y miembro del directorio.
En realidad la empresa había nacido dos años antes, en 1978, con el nombre de Incadex (Industria de Cacao de Exportación), y su primera actividad era la provisión de cacao y la exportación de mantequilla de cacao.
Al cabo de dos años, Víctor Ormachea invirtió en maquinaria de punta y tecnología y recetas alemanas. “En Bolivia ya había muchos chocolates, pero mi padre quería darle a este país uno de alta calidad, de chocolate puro”, dice a tiempo de observar que muchas industrias optan por un sustituto de aceite vegetal hidrogenado en lugar de la mantequilla de cacao.
Así nació la mencionada tableta rosa, de un chocolate puro con leche, y cuya fórmula se mantiene hasta ahora y lo único que varió fueron sus presentaciones.
De esa tableta nacida en 1982 se fueron multiplicando los productos hasta que en 2018 se llegó a más de 270 versiones. “Es que hay que ver qué cosas se pueden hacer con el chocolate. Yo creo que la imaginación es el límite”, comenta Ormachea hijo. En esa línea, Breick cuenta también con tabletas, sólidas, rellenas, con sabores, de distintos pesos; grageas, pasas bañadas en chocolate, almendras, maní; además de bombones, que venden por peso, a granel, industriales, artesanales y de muchas variedades, en cajas, en latas; galletas, gomitas, queques si uno va contando pasan de cien.
Eso sí, y aunque el nombre suene inglés, la familia Ormachea tiene la filosofía de que la producción debe ser boliviano en la medida de lo posible. Por ello, el chocolate es de Alto Beni y el 99 por ciento de los otros ingredientes son nacionales, incluyendo las imprentas que promocionan el producto. Por supuesto, eso implica dar empleo al menos a 92 trabajadores en la planta de La Paz, y generar otros 500 empleos indirectos en todo el país.
Los productos Breick llegan además a siete departamentos, con excepción de Pando y Beni, donde aún queda superar problemas en la cadena de frío para hacer frente a las elevadas temperaturas de estas regiones.
Los chocolates Breik pueden tener hasta dos años de vida sin afectarse, pese al calor, pero por previsión en las etiquetas figura sólo un año. “La gente cree erróneamente que esa capita blanca que aparece sobre el chocolate sugiere que se ha vencido. Eso no es verdad. Esa capita es justamente la mantequilla de cacao. Un chocolate que usa sustitutos nunca va a mostrar esa capita”, explica Ormachea.
Además, Breick hace gestiones para exportar a Canadá. Por lo demás, son otras las empresas que se han llevado el producto de Bolivia para revenderlo en Estados Unidos, Perú, Argentina, Chile y varios países europeos.
Sin embargo, hay muchos proyectos para mejorar la productividad.
EN 2017, SE SUPERARON LAS 200 T DE CHOCOLATE
La empresa superó las 200 toneladas de producción de chocolate en su último año fiscal (marzo de 2017 a marzo de 2018).
Sólo en Pascua, se venden 3 millones de figuras de chocolate alusivas a la fiesta (conejos y similares).
Aunque el producto estrella de la empresa es la tableta de chocolate, Breick tiene más de 270 productos en carpeta.
Breick tiene cerca de 100 empleados en planilla, generando otros 500 empleos indirectos en el país.
IMPULSORES DE LA PASCUA DE CHOCOLATE
Breick se precia de haber sido la primera empresa en Bolivia (1983) en crear huevitos y conejos de chocolate en la Pascua.
Pero otras empresas aprovecharon la ocasión para traer productos de mala calidad. “Queremos frenar eso, dando premios a nuestros clientes por su lealtad. El año pasado, dimos cientos de premios, y tres premios mayores por 300 mil bolivianos”, explica Ormachea.
Este año se hizo otro sorteo más grande de artefactos, refrigeradores llenos de chocolate y un auto, un Toyota RAV 4. Todos estos sorteos fueron supervisados por la Autoridad de Juegos (AJ).






















