Nueva Asamblea Legislativa enfrenta el desafío de trabajar en pluralidad
La nueva Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, conformada tras las elecciones generales de 2025, marca un giro significativo en el mapa político del país. A diferencia del periodo anterior, dominado por el Movimiento al Socialismo (MAS), esta legislatura se caracteriza por una mayor pluralidad y la ausencia de mayorías absolutas, lo que obligará a negociar y construir consensos.
Pluralidad
El Partido Demócrata Cristiano (PDC) se posiciona como la fuerza con mayor representación, al alcanzar 70 escaños entre senadores y diputados. Le siguen Alianza Libre, con 53 legisladores, y Alianza Unidad, con 35.
Este nuevo escenario multipartidista impone una lógica parlamentaria basada en alianzas y acuerdos para viabilizar leyes y políticas públicas. (Ver infografía)
Junto a estas tres principales bancadas, también ingresaron a la Asamblea otros bloques como Alianza Popular, APB Súmate y el MAS, que sufrió una drástica reducción: apenas obtuvo dos diputados y perdió toda representación en la Cámara Alta. La presencia de representantes de circunscripciones indígena originario campesinas se mantiene, destacando por primera vez un diputado sin afiliación partidaria, lo que refuerza el carácter plural e inclusivo de la Asamblea.
Equidad de género
Por primera vez en la historia del país, las mujeres constituyen la mayoría en la Asamblea Legislativa, con un 52,4% de representación. Este dato refleja un avance significativo en la equidad de género y augura una dinámica parlamentaria distinta, marcada por la diversidad y la corresponsabilidad política.
Prioridades
Entre las tareas más urgentes, la senadora Claudia Mallón (APB Súmate) destacó la aprobación del Presupuesto General del Estado y la elección de los nuevos vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), quienes tendrán bajo su responsabilidad la organización de las elecciones subnacionales y generales de 2030.
Según Mallón, estos nombramientos deben realizarse bajo criterios de meritocracia y transparencia, para restaurar la institucionalidad y la credibilidad de los órganos del Estado.
Asimismo, subrayó que la nueva configuración política —con cinco fuerzas representadas y sin mayoría absoluta— exige una Asamblea capaz de dialogar y alcanzar consensos.
“Hay que dejar atrás el show y priorizar propuestas que enfrenten la crisis económica”, afirmó.
En esa misma línea, el diputado Luis Laredo (Alianza Unidad) advirtió que la estabilización económica es la prioridad inmediata. Alertó sobre los efectos de la escasez de dólares y combustibles en el aparato productivo, y planteó la necesidad de promover leyes que reactiven la economía, garanticen el abastecimiento energético y racionalicen el gasto público. Ambos legisladores coincidieron en que se debe actuar con seriedad y responsabilidad, apoyando únicamente iniciativas que realmente beneficien al país.
El Ejecutivo
La fragmentación del poder legislativo abre también la posibilidad de un mayor control al Ejecutivo. A lo largo de su historia, la Asamblea ha tenido entre sus funciones principales la fiscalización del presupuesto, de los ministerios y de las decisiones gubernamentales. Esta legislatura tendrá la oportunidad de ejercer ese rol con mayor independencia, fortaleciendo el equilibrio de poderes y exigiendo mayor transparencia en la gestión pública.
Desafío
Otro reto será respetar los procedimientos legales, proteger los derechos de las minorías y evitar abusos de poder. La legalidad constitucional debe ser una guía para las decisiones legislativas, especialmente en temas sensibles como la designación de autoridades judiciales, la reestructuración de órganos de control y la posible reforma constitucional.
Decisivo
La nueva Asamblea Legislativa representa un cambio profundo en la estructura del poder en Bolivia. Con una composición inédita tanto por la diversidad partidaria como por la representación femenina, se cierra una etapa de hegemonía del MAS y se abre otra, en la que el diálogo y la negociación serán indispensables.
Si logra consolidarse como un órgano inclusivo, eficaz y transparente, esta Asamblea podrá contribuir de manera decisiva a fortalecer la democracia, mejorar la calidad de las leyes y responder a las demandas ciudadanas.
Pero si cae en la confrontación, el bloqueo o la inacción, corre el riesgo de debilitar aún más la institucionalidad y la confianza pública en el sistema político.
Por lo tanto, el reto para la cámara de senadores y de diputados es trabajar desde el primer de su designación por el Órgano Electoral.






















