El efecto arrastre
El efecto arrastre, también conocido como efecto Bandwagon, es utilizado para denominar un proceso de adopción de conductas específicas seguidas por la mayoría de individuos en un mismo entorno. Muchas veces, tal comportamiento es copiado sin un proceso reflexivo y sin conciencia real de sus consecuencias. Aunque el efecto arrastre permite generar cierta sensación de seguridad en las elecciones personales, da cuenta de carencias en la identidad y el criterio personal.
¿Qué es?
Inicialmente, el efecto arrastre fue denominado efecto Bandwagon, y tal término proviene de la campaña presidencial de Zachary Taylor en 1840. En ese momento, Dan Rice, quien fue un artista de circo que realizaba números cómicos actuando como payaso, utilizaba un vehículo llamado bandwagon que llevaba una banda y música alta para llamar la atención. Durante ese año, utilizó por primera vez el término “Salta en el Bandwagon” para atraer a la gente a la campaña de Taylor. Poco a poco, cada vez más políticos se esforzaron por conseguir un asiento en el bandwagon, en espera de asociarse con el éxito. Tal evento tuvo tanta relevancia que, para 1900, los bandwagons se habían convertido en e l estándar en las campañas presidenciales estadounidenses.
Actualmente, el efecto Bandwagon, o también conocido en español como efecto arrastre, tiene que ver con la insistencia de los individuos en hacer lo mismo que la mayoría, con el afán de ser exitosos sin importar lo que esto implique. En la vida cotidiana, este efecto se halla bien ejemplificado al momento de seguir las modas o tendencias. O, en las elecciones políticas, en las cuales muchas personas votan por aquellos candidatos que son proclamados por los medios de comunicación como probables ganadores.
En pocas palabras, el efecto arrastre es la tendencia a “seguir al rebaño”, es decir, adoptar una conducta en particular solo porque la mayoría de individuos lo hace. Tal comportamiento proviene de un tipo de distorsión cognitiva que nos lleva a definir ‘lo correcto’ en tanto es popular, en vez de basarnos en nuestras ideologías personales. Lamentablemente, el efecto Bandwagon tiene como consecuencia la pérdida del individualismo en la fusión con los demás, muchas veces de manera inconsciente y sin medir los posibles efectos de nuestros actos.
El efecto arrastre en la psicología
De manera general, las personas llegan a creer que son completamente autónomos en sus decisiones y que muy difícilmente serían influenciables por otros. Sin embargo, la realidad es otra, lo más probable es que todos hayamos experimentado el efecto arrastre en algún momento de la vida. Especialmente, en la adolescencia somos más vulnerables a adoptar conductas en favor de una decisión colectiva, debido a que los jóvenes sienten mayor seguridad copiando comportamientos propios de su entorno. Así, el efecto Bandwagon permite la protección de nuestra autoestima y nos ayuda a sentirnos estables estando del lado de la mayoría.
Es importante mencionar como la psicología del consumo se ha aprovechado de la premisa del efecto arrastre para incrementar las ventas de productos específicos. Por ejemplo, la industria discográfica y las editoriales de libros se sirven de conocidas listas de éxito para aumentar aquellos productos con mayor demanda. También las marcas de ropa utilizan a los influencers y las redes sociales para hacer ver que cierto tipo de prenda es utilizada por muchas personas, extendiendo la moda de forma masiva. De este modo, el efecto arrastre nos lleva a pensar que los artículos de alta demanda popular deben ser beneficiosos y dignos de ser adquiridos, solamente porque muchas personas también lo están comprando.
Construcción de la identidad
Tal como hemos mencionado, el efecto arrastre o Bandwagon nos brinda cierta sensación de seguridad en nuestra toma de decisiones. No obstante, ¿hasta qué punto nos dejamos llevar por los demás, sobre todo cuando se trata elecciones fundamentales para nuestro futuro? Existen decisiones que solamente podemos tomar basándonos en nuestros gustos e ideologías, tales como la elección de carrera profesional. Muchas veces, este tipo de efectos llevan que nos alejemos cada vez más de nuestra propia identidad y nos impiden desarrollar un criterio firme. Incluso, el efecto arrastre sigue manteniéndose porque, en caso de que tomemos una decisión equivocada, muchas personas estarán acompañándonos. Entonces, ¿nuestra capacidad para confiar en nuestras creencias se encuentra alterada? ¿Cómo podemos desarrollarla?
La construcción de la identidad se basa en un proceso reflexivo y de generación de sentido sobre la autobiografía. Así, permite la generación de un sistema simbólico, valores y significados que, si bien nunca deja de transformarse, tiene una estabilidad suficiente para apoyar y organizar la narrativa del individuo. Como consecuencia, permite un equilibrio entre el sujeto y su contexto. El efecto arrastre da cuenta de una identidad poco desarrollada, pues el individuo tiende a inclinarse más por su entorno que sus creencias.



















