La industria cementera en Bolivia enfrenta una crisis marcada por el incremento en los costos de producción y una sobreoferta que ha debilitado su rentabilidad. Según Francisco Shwortshik, gerente general de la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce), los costos han aumentado entre un 18% y un 25%, principalmente debido a la escasez de dólares y la inflación en insumos importados.