Las posiciones de los países de la ONU ante una votación por Venezuela
Estados Unidos y Rusia, enfrentados por Venezuela, someterán a votación en el Consejo de Seguridad de la ONU hoy dos proyectos de resolución radicalmente diferentes: Washington reclama elecciones presidenciales y el ingreso de ayuda humanitaria, mientras Moscú se inquieta por amenazas del uso de la fuerza y urge a respetar la soberanía venezolana.
Rusia
Por su parte, Rusia presentará una resolución alternativa que, según la agencia Interfax, defiende que deben ser los propios venezolanos los que solucionen la crisis en su país por medio de un proceso político pacífico que se base en el Mecanismo de Montevideo, que apuesta por el diálogo y la negociación y ha sido activado con la intermediación de Uruguay, México y la Comunidad del Caribe (Caricom).
Además, el documento considerá inadmisibles tanto la injerencia externa en Venezuela como las amenazas del uso de la fuerza contra el país
En cuanto a la ayuda humanitaria, el borrador ruso destaca que cualquier operación debe ser consensuada de antemano con el Gobierno de Nicolás Maduro.
Desde un primer momento, el presidente ruso, Vladímir Putin, apoyó a su colega venezolano ante lo que llamó "injerencia destructiva" de EEUU, y abogó por el diálogo para solucionar la crisis.
El proyecto de resolución ruso no cuenta con los nueve votos necesarios para su aprobación, y en el caso de que fuera aprobado, seguramente sería vetado por EEUU, Francia o Reino Unido.
"La cuestión venezolana es por naturaleza un problema interno en Venezuela", declaró el miércoles Wang Yi, el ministro chino de Relaciones Exteriores,
EEUU
Los proyectos serán sometidos a votación a las 09:30 (15H30 GMT). El texto estadounidense obtendrá posiblemente los nueve votos necesarios -de un total de 15- para ser aprobado, pero será vetado por Rusia y China, que apoyan al gobierno de Nicolás Maduro, dijeron diplomáticos.
Este proyecto, asegura que el gobierno de Maduro ha provocado un "colapso económico", que es necesario impedir un mayor deterioro de la situación humanitaria y llama al "ingreso sin trabas de ayuda" humanitaria.
Urge a celebrar "elecciones libres, justas y creíbles" en presencia de observadores internacionales, y describe la última elección de Maduro en mayo pasado como "ni libre ni justa".
También pide apoyar "la restauración pacífica de la democracia y el Estado de Derecho" en Venezuela y solicita que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, negocie un acuerdo para celebrar nuevas elecciones en ese país.
Posición de Latinoamérica
La crisis política en Venezuela enfrenta a Maduro y al opositor Juan Guaidó, líder del Parlamento venezolano que se autoproclamó hace un mes presidente interino y es reconocido por Estados Unidos y una cincuentena de países, incluidos Gran Bretaña, Alemania, Francia y España y naciones latinoamericanas como Brasil, Colombia, Chile, Perú y Argentina.
El embajador de Perú, Gustavo Meza-Cuadra, afirmó en su intervención que "la permanencia del régimen ilegítimo (de Maduro) en el poder representa una amenaza sin precedentes a la paz, libertad, seguridad y prosperidad de toda la región".
Mientras que los embajadores de Bolivia, México y Cuba rechazaron la "agresión de Estados Unidos" y exhortaron a evitar un conflicto que pueda desencadenar una escalada de violencia.
"Las acciones que se han desplegado en contra Venezuela sí constituyen una gravísima amenaza a la paz y estabilidad de mi región", dijo el embajador de Bolivia, Sacha Llorenti.
Venezuela
El canciller venezolano Jorge Arreaza denunció ayer una "agresión" estadounidense y abogó por un diálogo entre Maduro y Trump.
"Volvemos a plantear el camino del diálogo, el diálogo con Estados Unidos, y sí, por qué no, entre el presidente Trump y el presidente Maduro", dijo Arreaza en una intervención ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra que fue boicoteada por países latinoamericanos y europeos.
El país petrolero atraviesa la peor crisis de su historia moderna, con hiperinflación y una escasez de alimentos y medicamentos que ha provocado el exilio de 2,7 millones de personas desde 2017.
Las resoluciones del Consejo, que son vinculantes, deben obtener nueve votos para ser aprobadas y ningún veto de los cinco miembros permanentes (Gran Bretaña, China, Francia, Rusia y Estados Unidos).
























