Coña Coña, un hábitat de aves afectado por los plásticos y la basura
La laguna de Coña Coña, uno de los últimos humedales que quedan en la ciudad, luce renovada tras las intensas lluvias que cayeron en el valle de Cochabamba. Sin embargo, está afectada por el ingreso de una gran cantidad de plásticos y todo tipo de residuos sólidos.
Basta con realizar un recorrido por el lugar para constatar el ingreso de agua de las torrenteras con una diversidad de envases plásticos que fueron arrojados a los canales y las torrenteras, que bajan del Parque Nacional Tunari, como La Pajcha y Pintumayu, y llegaron a la laguna formando “alfombras” de basura.
Las bolsas y botellas se quedan en medio del lodo exponiendo la contaminación del embalse.
Si bien el caudal de agua aumentó en la laguna de Coña Coña y hasta se pueden ver pequeños peces en las orillas, en toda la laguna hay basura, especialmente, plásticos.
Los desechos no sólo llegaron arrastrados por los canales que desembocan en la laguna de Coña Coña, sino que también fueron dejados por las personas.
En los alrededores de la laguna hay promontorios de basura e incluso bolsas negras colgadas en las ramas de los árboles.
La gran cantidad de basura es el lado oscuro de la laguna, ubicada en el lado oeste de la ciudad. Sin embargo, a pesar de su situación crítica, Coña Coña es un refugio para varias especies de aves residentes, como el pato maicero, los zambullidores, la polla de agua, ibis y garzas.
La gran cantidad de aves le regalan a los ocasionales visitantes un espectáculo único. Los patos se deslizan por el agua de Coña Coña y otras especies se posan en los árboles.
El lugar es un espacio natural que, a pesar de la contaminación, ayuda mejorar el microclima de la ciudad.
En tanto, el proyecto de la Alcaldía de Cochabamba denominado Playa Turquesa aún no se materializa. El plan es convertir este espacio en un lugar para el contacto con la naturaleza sin afectar el vaso de agua.



























