Cotapachi: un territorio en disputa y el trasfondo del conflicto por el botadero
El conflicto en Cotapachi, entre Colcapirhua y Quillacollo, que dejó tres personas fallecidas y más de una decena de heridos, no se explica únicamente como un problema de límites territoriales.
Detrás de los bloqueos, los enfrentamientos y la intervención policial, emergen disputas más profundas vinculadas al control del territorio donde funciona el botadero de Colcapirhua y la administración de la basura. Quillacollo también tiene su vertedero en este sector. (Vea imagen la imagen satelital)
La protesta comenzó cuando la comunidad de Cotapachi bloqueó el ingreso al botadero, el 27 de noviembre, exigiendo la definición de límites entre Colcapirhua y Quillacollo.
Durante varios días, el cierre impidió el ingreso de carros recolectores, generando una crisis de residuos que afectó no solo a Colcapirhua.
La tensión fue en aumento hasta que se produjo una intervención policial para despejar el punto de bloqueo, lo que derivó en un enfrentamiento violento.
En ese contexto se registraron hechos de extrema gravedad.
El uso de petardos, piedras, dinamita, agentes químicos y presuntamente armas de fuego dejó como saldo víctimas fatales y numerosos heridos, entre comunarios, policías y civiles. La Fiscalía abrió una investigación.
Lío de tierras
Con el paso de los días, el conflicto dejó en evidencia un trasfondo más complejo.
La zona donde se encuentra el botadero arrastra desde hace años una situación de indefinición sobre la propiedad y la administración del terreno.
Según documentación del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), los predios pertenecen al Estado y están bajo tuición del Ministerio de Defensa, siendo alquilados para su uso como botadero.
Sin embargo, comunarios de Cotapachi reclaman derechos sobre la tierra, mientras Colcapirhua y Quillacollo se disputan la gestión del lugar.
Esta falta de claridad dio lugar a tensiones recurrentes, denuncias cruzadas y sospechas sobre posibles intereses económicos vinculados al uso del suelo y a la administración de los residuos.
En medio del conflicto surgieron acusaciones entre dirigentes y autoridades municipales, quienes se responsabilizan mutuamente por la escalada de violencia y por el manejo de la problemática.
El fallecimiento de una tercera víctima del conflicto, en este caso un funcionario de la Alcaldía de Colcapirhua, Richard Condori, refleja la magnitud que alcanzó una disputa que inicialmente fue presentada como un reclamo comunal.
La participación de un actor institucional en este escenario plantea interrogantes sobre el alcance real del conflicto y el rol que cumplieron las instancias municipales en el control del territorio y la administración del botadero.
Mientras las investigaciones avanzan y los acuerdos buscan contener la crisis, Cotapachi continúa siendo un territorio en disputa.
Aunque el acuerdo calmó la situación de forma temporal, el conflicto mostró que Cotapachi va más allá de un límite territorial: intereses económicos, control del territorio y la gestión de la basura.
























