Mujeres se afianzan en nuevos oficios y causas
Cada vez son más las mujeres que se abren paso en el ámbito laboral y que incursionan en oficios insólitos o que antes estaban destinados a los varones, como el control de semáforos y la construcción. En Cochabamba, las mujeres están presentes en diversos ámbitos, pero consideran que hay mucho camino por andar para lograr la equidad de género.
Con motivo del 8 de marzo Día Internacional de la Mujer, instituido en 1910, para recordar a aquellas que sufrieron explotación laboral y salieron a protestar para defender sus derechos, un grupo de mujeres cochabambinas compartió la historia que recorrió para lograr sus metas.
Hoy existen mujeres albañiles, taxistas, arquitectas e ingenieras en oficios que en el pasado estaban destinados a varones. La Fundación “Procasha” es una de las que abre espacios para las mujeres en la construcción desde hace cuatro años con el proyecto “Mujeres constructoras”. En un inicio eran sólo dos grupos de 20, pero ahora ya existe más de 160 mujeres albañiles, contó la directora de la fundación, Graciela Landaeta.
“Primero en el hogar ha costado mucho que entiendan lo que la mujer hace. Hemos tenido casos incluso de violencia familiar, porque el esposo reclamaba que a dónde iba su esposa. Pero luego cuando comenzaron a ver los ingresos comprendieron y así poco a poco con toda la familia”, contó.
Las mujeres que forman parte del proyecto son en su mayoría de escasos recursos y pertenecen a los distritos 8 y 9. Son capacitadas para trabajar en construcciones con todas las habilidades que puede tener un hombre. Asimismo, se brinda cursos de autoestima.
Sin embargo, ser mujer albañil no es sencillo, pues son discriminadas por sus compañeros o clientes que dudan de su capacidad. Pero una vez que demuestran lo que saben hacer suelen ser requeridas, señaló Landaeta.
“Una vez un señor estaba buscando albañil, cuando mi amiga le dijo mi nombre él me quiso humillar, le dijo que ella le mentía porque cómo una mujer haría un buen trabajo. Con más ganas fui a mostrarle el buen trabajo que podía hacer. Cuando terminé incluso se disculpó por lo que había dicho”, contó una albañil mujer, Rupertina Huanca.
Pero, las albañiles mujeres no son las únicas que sufren discriminación. Aquellas que trabajan en labores que requieren fuerza física son constantemente cuestionadas y menospreciadas.
Tal es el caso de Lucinda Taquichiri que trabaja en señalización y semaforización de la Alcaldía. En muchas ocasiones debe cargar material pesado, subirse hasta letreros, pintar señaléticas y demás. Pero, sus compañeros varones no la toman en cuenta o dudan de su capacidad.
Esta situación también se suele replicar en el campo académico. Después de 50 años de historia, la facultad de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Simón recién tuvo como directora académica a una mujer, Patricia Dueri.
Pese a que fue entre el 2011 y el 2014, época donde se considera que existe mayor equidad de género, fue un reto para la profesional que su voz se escuche y valore en su entorno. Pese al paso de los años, algunas mujeres consideran que el camino por recorrer es todavía muy largo, ya que los derechos de las mujeres se vulneran en el ámbito laboral.
DÍA INTERNACIONAL
El 8 de marzo se conmemora la lucha de la mujer a nivel mundial en memoria de un grupo de mujeres que salió a las calles de Nueva York a protestar en 1857 por las míseras condiciones de trabajo. La manifestación derivó en una serie de movimientos de reivindicación.
El 5 de marzo de 1908 nuevamente Nueva York fue escenario de una protesta de mujeres que reclamaba igualdad salarial, disminución de la jornada laboral a 10 horas y tiempo para dar de amamantar a sus hijos. Durante esa huelga murieron más de 100 mujeres quemadas en una fábrica de Sirtwoot Cotton.
En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras se aprobó declarar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.
“SE HA AVANZADO MUY POCO TODAVÍA”
La representante de la Red Contra la Violencia, Virginia Cavero, reconoció el poco avance de la sociedad frente a la presencia de la mujer en el ámbito laboral. “Todavía se cree que una debe estar en lo privado, es decir, en la casa cuidando de los hijos. No así en lo público”, señaló.
Aseguró que aún existen varias denuncias por acoso laboral, maltrato psicológico, persecución y otras. “Además, se puede observar que aún existe la brecha entre el salario de un hombre y de una mujer. También somos explotadas. Es una serie de hechos discriminatorios a la mujer”, agregó.
Ante esta situación, Cavero instó a las mujeres a hacer incidencia en la sociedad. “A trabajar por un cambio en la mirada que se tiene hacia las mujeres que no sólo son máquinas de reproducción”, aseveró.
En conmemoración al Día de la Mujer, la Red Contra la Violencia brindará una conferencia de prensa el martes a las 8:00 en la plaza 14 de Septiembre.
PRIMERA DIRECTORA DE ARQUITECTURA
PATRICIA DUERI, ARQUITECTA
“Ya abrimos el camino a cargos jerárquicos”
Cuando ingresé a ser docente de arquitectura en la Universidad Mayor de San Simón hace 19 años tenía dos cosas en contra, ser mujer y ser joven. En esos momentos tuve que demostrar mis capacidades para ganarme el respeto.
La mayoría de los docentes en aquel entonces, y ahora, eran varones. En toda la historia de la carrera nunca una mujer había ocupado cargos de jerarquía y eso se rompió en 2011 hasta 2014 cuando entré como directora académica. Fue todo un reto, porque tuve que hacerme respetar en el círculo de jefes, en su mayoría varones. Muchas veces fui discriminada, pero ya se abrió el camino para ir más adelante.
SE FUE EXILIADA POR LAS DICTADURAS
GRACIELA LANDAETA, ARQUITECTA
“Demando al Gobierno a crear condiciones”
Comencé a estudiar arquitectura en los 70’, pero por todos los revuelos políticos me fui a La Paz donde me casé. Sin embargo, en la masacre de la calle Harrington asesinaron a mi esposo y tuve que irme exiliada a Suecia con mis dos hijas de dos años y la otra de ocho meses. Pese a estar sola, sentí que yo podía salir adelante con el apoyo del Gobierno que me dio condiciones.
Quizás si me quedaba las cosas no hubieran sido iguales para mí. Demando al Gobierno a crear condiciones para las mujeres. Que se permita a la mujer trabajar y tengan dónde dejar sus hijos.
RUPERTINA HUARANCA - ALBAÑIL
Es madre y padre de tres hijos. Vivía del comercio hasta que le robaron todo y quebró. Sin embargo, encontró una salida en el oficio de albañil. Con los brazos fuertes y una sonrisa en el rostro se siente feliz de ser quien es.
“Una mujer que se valora no puede dejarse humillar”
Rupertina es una mujer que trabaja como albañil hace cuatro años. Aprendió el oficio por un reto del destino y no se siente menos que otros por tener las manos ásperas o estar en un rubro que hasta hace poco era considerado exclusivo para varones. Contó que como muchas cosas en la vida al principio fue difícil y se sintió discriminada pero siempre demostró su capacidad.
“Tengo 47 años y hasta hace cuatro yo vivía de ser comerciante. Pero, un día me robaron todo, caí en la quiebra. Hasta que llegó una señora que me dijo: hay trabajo de albañil, vamos. Como yo estaba desesperada le dije que sí, pero no sabía ni lo que era un martillo”, recordó.
Dijo que su recorrido fue duro y se tuvo que capacitar. “Muchos albañiles y clientes decían: yo no trabajo con mujeres, no pueden hacer estas cosas hasta que vieron que sí podíamos. Incluso me pidieron disculpas”, manifestó.
Rupertina es padre y madre de sus tres hijos de 27, 25 y 19 años. Contó esta parte de su vida y dio un mensaje: “Una mujer que se valora tiene que salir adelante y no se puede dejar humillar”.
LUCINDA TAQUICHIRI - FUNCIONARIA
Es madre de dos varones y una mujer. Es una de las cuatro mujeres que trabaja entre 40 varones que no siempre reconocen a plenitud su capacidad y profesionalismo, pese a que trabaja en la Alcaldía hace 30 años.
“No les gusta que una mujer mande”
Lucinda es una funcionaria destacada de la Alcaldía. Su misión es que todos los semáforos y el sistema de señalización de la ciudad marchen a la perfección. Comentó que si bien la experiencia hace mucho también es necesario capacitarse. Estudió secretariado y leyes. Trabaja hace 30 años.
Casi siempre se la puede ver con el chaleco institucional y casco. En esta entrevista habló del lado difícil de su labor: “Trabajo con 40 varones que no me dan la oportunidad de desenvolverme. No les gusta que una mujer mande. Muchas veces cuando les digo que hagan una cosa no me hacen caso o lo hacen de mala manera”.
Cree que muchas situaciones no han cambiado y que todavía existe un machismo que discrimina la capacidad de la mujer. “No te reconocen con ascensos cuando haces las cosas bien. Nunca me han vencido, si hay que pintar o hacer planchas yo estoy ahí”, contó.
Dijo que también ha sido complicado combinar el trabajo y la atención de la familia. “Me levanto de madrugada para atender a mis hijos, luego corro al trabajo y retornó a casa”, explicó.
LUPE BUENDÍA - VOLUNTARIA DEL SAR
Durante 22 años Lupe entregó parte de su vida a ser voluntaria del SAR Bolivia. A ello se suma sus nueve años como voluntaria en la Fundación Compañeros de las Américas y sus roles como madre, esposa e hija.
“Ahora las mujeres tenemos muchas oportunidades”
A sus 20 años, Lupe Buendía comenzó a dedicar su vida al voluntariado y hoy es parte del grupo de rescate SAR-Bolivia. Es socorrista y capacita a las nuevas generaciones que se suman a esta labor de ayudar.
Destacó que aunque las tareas de rescate exigen de fuerza para intervenir en accidentes, incendios y otros desastres, su institución vela por la equidad de género.
“Cuando entré eran 184 voluntarios, de los cuales 24 éramos mujeres. Sin embargo, recibimos la misma capacitación y tuvimos la fortuna que siempre existió mucho compañerismo y no así discriminación”, resaltó.
Lupe Buendía comentó que con el tiempo el voluntariado se convirtió en parte de su vida y es socorrista para intervenciones en el agua. Su esposo también es voluntario, especializado en incendios. Es madre, hija y profesional. Se gradúo como psicóloga y docente universitaria.
“Ahora las mujeres tenemos muchas oportunidades. Cada una tiene su espacio. Si una no consigue ese espacio es porque no quiere. A veces nosotras mismas nos rendimos muy rápido”,dijo.




























