Sube pugna entre Clinton y Trump
Washington | EFE y AFP
A sólo ocho días de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la pugna entre el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton por la Casa Blanca se puso ayer al rojo vivo, cuando las encuestas reflejan una contienda muy ajustada a nivel nacional.
Además, la carrera presidencial entró en la recta final con altas dosis de dramatismo y volatilidad a la luz de la sorprendente reapertura de la investigación del Buró Federal de Investigación (FBI) sobre el escándalo de los correos electrónicos de Clinton.
El director del FBI, James Comey, causó sensación el pasado viernes al informar que se investigan 650.000 nuevos mensajes aparentemente vinculados al uso indebido de un servidor de correo electrónico privado de Clinton para el manejo de información confidencial cuando ejercía como secretaria de Estado (2009-2013).
Con ese telón de fondo, Trump y Clinton pisaron ayer el acelerador de sus respectivas campañas con mitines en los estados indecisos de Michigan y Ohio y la vista puesta en los comicios del próximo 8 de noviembre para elegir al cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos.
El anuncio del FBI, criticado por los demócratas y alabado por los republicanos, ha puesto el foco en la exsecretaria de Estado, que se ha visto forzada a dar explicaciones sobre el escándalo, y ha dado munición a Trump, que ahora centra sus ataques en ese caso.
¿Por qué (...) el FBI decide irrumpir en las elecciones sin ninguna prueba de mala conducta? Ésa es una buena pregunta”, afirmó Clinton en un acto en Kent, en el estado de Ohio.
Los nuevos correos fueron hallados en un ordenador del excongresista Anthony Weiner, acusado de mantener conversaciones sexuales con menores y casado (aunque separado) con Huma Abedin, una de las asesoras más próximas a la candidata presidencial demócrata.
“Ahora quieren revisar correos de un empleado. Por todos los medios, deberían revisarlos y estoy segura de que alcanzarán la misma conclusión a la que llegaron cuando examinaron mis correos. No hay caso”, aseveró Clinton en Kent.
La exsecretaria de Estado se refirió así a la decisión del propio director del FBI de no recomendar en julio pasado la interposición de cargos contra la aspirante demócrata, si bien tachó de “muy descuidado” el uso que Clinton hizo del citado servidor.
REPUBLICANO SUELTA SU “ARTILLERÍA”
Como era de esperar, Trump volvió ayer a utilizar el escándalo como arma arrojadiza contra Clinton en Grand Rapids, en Michigan, un estado otrora orgullo de la industria automovilística estadounidense, pero venido a menos por la crisis económica.
“¿Cómo puede Hillary gestionar este país si no puede gestionar sus correos electrónicos?”, se preguntó el magnate inmobiliario.
“Gracias. Huma. Buen trabajo. Buen trabajo, Anthony Weiner”, espetó con ironía el multimillonario neoyorquino, quien se declaró “seguro de que lo que hay en esos correos es devastador, pese a que el FBI todavía trata de averiguar su contenido.
Trump, que en julio criticó a Comey por no aconsejar la imputación de cargos contra Clinton, mudó hoy de parecer sobre el jefe del FBI, a quien dio “crédito” y atribuyó “coraje para hacer lo que hizo” el viernes al reabrir la investigación del caso.
“Éste es el mayor escándalo desde el Watergate”, que provocó la dimisión del presidente Richard Nixon en 1974, remarcó el magnate.
“En ocho días -agregó Trump-, vamos a vencer en Michigan y vamos a ganar de nuevo la Casa Blanca”.




















