Indígenas amazónicos peruanos usan mascarillas de hojas de plátano
Lima |
Indígenas de la Amazonía peruana, que no han recibido asistencia del gobierno ante la pandemia de coronavirus, se protegen con mascarillas de hojas de plátano hechas por ellos.
"Usamos lo que tenemos para protegernos de esta enfermedad que está en todo el mundo. Estamos usando hojas de plátano para protegernos del virus", explicó Julio Cusurichi, líder de la federación de comunidades nativas de la región de Madre de Dios, en la selva central peruana.
"Ya los alimentos están escaseando, no hay (dinero) para el aceite, ni para el azúcar y mucho menos para mascarillas", agregó el dirigente telefónicamente, quien afirmó que "hasta ahora no tenemos ninguna ayuda del gobierno" ante el coronavirus.
La iniciativa de fabricar sus propios barbijos con lo que ofrece la naturaleza surgió en la comunidad El Pilar de Madre de Dios (1.000 kilómetros al este de Lima), aprovechando que en la zona abundan los bananos.
Los indígenas lavan y suavizan las hojas calentándolas en una fogata para hacer las mascarillas, que son más grandes que las quirúrgicas.
El Pilar, con unos 200 pobladores, es una de las 37 comunidades nativas en Madre de Dios, región fronteriza con Brasil y Bolivia visitada por al papa Francisco en enero del 2018.
El presidente peruano Martín Vizcarra reconoció esta semana que su gobierno no está atendiendo adecuadamente a las remotas comunidades amazónicas y andinas ante la emergencia sanitaria.
En Perú hay 13.489 casos de Covid-19 con 300 decesos, según balance oficial.
La selva ocupa más del 60 por ciento del territorio peruano, pero tiene menos de un millón de habitantes de los 32 millones de peruanos.
Por otra parte, la ancestral ceremonia inca al dios Sol o "Inti Raymi", que se celebra cada 24 de junio en la ciudad peruana de Cusco, fue suspendida hoy debido al coronavirus.
"La tradicional escenificación del Inti Raymi no se realizará este año como una medida preventiva", anunció la Empresa Municipal de Festejos del Cusco, la antigua capital del imperio inca, en el sureste de Perú, que organiza esta celebración que atrae a cientos de turistas de todo el mundo.
Unas 3.500 personas que pagan hasta 150 dólares para ver el espectáculo desde unas graderías, pero la fiesta llega a congregar a unas 80.000 personas que se agolpan en cerros contiguos.

























