Problemas en la administración de la justicia en Cochabamba
La administración de justicia en Cochabamba atraviesa por una grave crisis que es reflejo de la situación actual del Órgano Judicial de Bolivia (OJB), institución que busca, entre otras cosas, recuperar la credibilidad y confianza de la población que califica a la justicia como; lenta, parcializada, ineficiente y, sobre todo, corrupta.
Esta crisis se daría en la región por cuatro factores, según opinión y análisis de representantes de instituciones relacionadas al ámbito judicial del departamento.
Uno de los factores que agudiza la crisis en la justicia local es la falta de recursos económicos para realizar mejoras en la infraestructura de los juzgados. De acuerdo a la presidenta de la Asociación de jueces y Magistrados de Cochabamba (Amaco), Martha Saavedra, esto es algo que perjudica la labor del juez y causa molestias a los litigantes, ya que tampoco se tendría el equipamiento necesario para trabajar.
Esta misma apreciación, es compartida por el abogado constitucionalista Antonio Rivera, quien considera que el estado no dota lo necesario para realizar un óptimo trabajo.
Por otro lado, la precariedad de los ambientes va acompañada de una notoria falta de personal. El Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba (TDJ), cuenta sólo con 173 jueces y 12 vocales, a esto sumado el personal de apoyo que no puede cumplir con sus labores como dicta la norma debido a la gran cantidad de procesos pendientes de una población que bordea casi los dos millones de habitantes.
De acuerdo a datos de la revista judicial 2016 del TDJ, en la gestión pasada, se atendieron 71.947 causas pendientes del año 2015; en 2016, ingresaron 71.257 nuevas causas, haciendo un total de 143.204, de las cuales se resolvieron 71.411, iniciando en 2017 con 71.375 procesos en los distintos juzgados del departamento. Esta situación, por la gran carga procesal que se tiene, desencadena en un ambiente de retardación de justicia, provocando malestar en la población litigante.
Al no existir celeridad en los procesos judiciales surge el segundo factor, un mal que difícilmente se puede negar y que esta enraizado en muchos ámbitos del Órgano Judicial: la corrupción. “Ha habido jueces que se han apartado de la noble misión de administrar justicia”, menciona Saavedra. Sobre este mismo tema para Rivera, “la justicia en Cochabamba está caracterizada por una lamentable retardación y altos índices de corrupción”.
El tercer factor que agudizaría la crisis de la justicia es el control que se ejercería a los jueces y trabajadores jurisdiccionales.
El exrepresentante Distrital del Consejo de la Magistratura, Marco Hinojosa, explicó que esta instancia es el ente fiscalizador del Órgano Judicial y tiene dos unidades especiales encargadas de recepcionar denuncias de corrupción al igual que otras irregularidades; por un lado, la dirección de Transparencia, también la unidad de Control y Fiscalización.
Si bien estos brazos de control que tiene la Representación Distrital del Consejo de la Magistratura ejercen su labor, Hinojosa admite que hay falencias en el tema operativo.
Los otros sectores involucrados en la administración de justicia consideran que el Consejo de la Magistratura no ejerce de manera correcta los controles en los distintos juzgados donde existen varias irregularidades.
Por último, el factor que engloba todos los problemas que atraviesa la justicia en Cochabamba, de acuerdo al análisis de los entrevistados, es la falta de coordinación en la elaboración de las leyes entre los proyectistas (Asamblea Legislativa Plurinacional) y los actores que participan en la impartición de justicia.
Cuestionan la verticalidad y que no los tomen en cuenta en la elaboración de nuevas normativas que en muchos casos llevan cambios positivos para el litigante, pero que no brindan a los juzgados los mecanismos necesarios para que se cumplan estas transformaciones.
Esta situación se convierte en un círculo vicioso que todos buscan romper, pero por la falta de coordinación entre las partes y de entendimiento sincero, donde los involucrados no se acusen mutuamente y se comprometan a trabajar, esta situación continuará y la más perjudicada es la población litigante y la sociedad en su conjunto.
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OPINIONES
MARTHA SAAVEDRA, PRESIDENTE DE AMACO
“Estamos viviendo un momento crítico”
Ahora, los jueces estamos viviendo un momento muy crítico, debido a todo el escenario que se ha presentado a raíz de los últimos acontecimientos. Estamos conscientes de que algunos casos han sido originados por resoluciones y decisiones que de pronto son cuestionadas por la sociedad e inclusive por las autoridades del ejecutivo. No es fácil ser juez, no es fácil que nuestras resoluciones sean aceptadas con ese respeto y resguardo de garantías de que se ha hecho justicia, precisamente por toda esa mala información y desmedro que han hecho a nuestra imagen.
RUDY SILES, TDJ COCHABAMBA
“Pasa por un tema estructural”
En los últimos años hasta hoy, el Órgano Judicial atraviesa por momentos difíciles, sus problemas son institucionales, económicos y de gestión.
En el orden institucional, su independencia está cuestionada, la sociedad ya no confía en la justicia, sin embargo, es preciso señalar que el problema de la justicia no pasa por el tema de las personas, pasa por un tema estrictamente estructural que data desde la fundación de nuestro país. Eso no es posible resolverlo de la noche a la mañana y sin el acompañamiento del Estado.
ANTONIO RIVERA, ABOGADO
“Hay que realizar a cambios”
En primer lugar, el sistema judicial tiene tres componentes: legislación, jurisdicción, y el componente de la profesión. Para tener un buen sistema judicial los tres componentes deben estar armonizados, si no invertimos en los operadores y abogados el sistema va a seguir fallando. No se socializan los proyectos de ley. Se requiere preparar una verdadera agenda legislativa. Tenemos que realizar grandes cambios importantes y estructurales, formar desde la personalidad, responsabilidad, equilibrio emocional, eso no se trabajó en las conclusiones de una cumbre judicial fallida.
MARCO HINOJOSA
“Sobrecarga procesal”
En Cochabamba, existen falencias, una de ellas es el tema de recursos humanos, también la falta de capacitación continua de nuestros administradores de justicia. Por ende, si ponemos la realidad de otros países, vamos a ver que se invierten muchos más recursos, eso falta acá. En vez de criticar, el Estado debería generar políticas para mejorar. Hay una sobrecarga procesal que hace que el trabajo del juzgador sea incluso inhumano.
La sociedad tiene el derecho de criticar, de que existe falencias existen. Pero hay una realidad adversa detrás de este tema.






















