¡De quinientos!
Somos muchos toros, la plata nos sobra y por eso algunos deciden gastar en una serie de iniciativas que no son prioridad para el ciudadano común ni le cambian la vida, en lo positivo, para nada.
Un ejemplo de aquello es lo determinado por las autoridades del Banco Central de Bolivia (BCB). Gracias a ello tendremos nuevos billetes en circulación en dos años más. El motivo para tal medida, según ellos, es la necesidad de dar seguridad y porque muchos bancos centrales optan por esa práctica pasado un número de años.
En lo que a mi concierne no me convencen los argumentos dados por los personeros del mencionado banco, pues me parece insulso que se gasten 308 millones de bolivianos en imprimir la nueva familia de billetes que como principal característica tendrán las imágenes que llevarán en anverso y reverso. Se destaca las figuras de líderes indígenas y nuevos paisajes de nuestra geografía.
¿Pero es necesario este cambio? Creo que no cuando hay prioridades reales como la construcción de un hospital en Trinidad. Esa suma hubiese permitido que los benianos cuenten con una infraestructura, equipada por cierto, donde hacerse atender de una serie de enfermedades que ahora deben ser curadas en otros departamentos.
Si se quiere realzar la figura de héroes indígenas, perfecto. Son parte de la historia y merecen el reconocimiento, pero ¿será el momento para hacerlo cuando aún tenemos tantas necesidades insatisfechas, tantas deudas sociales que saldar?
Ahora bien, supongamos que el cambio de formato de los billetes es una cuestión de vida o muerte para la economía nacional, para la seguridad de los bolivianos que podrían ver dañado su patrimonio por la acción de los falsificadores. Pero ¿la impresión de uno de 500 bolivianos será imprescindible en una economía como la nuestra, a pesar de la recuperación de la confianza en nuestra moneda; algo positivo logrado en esta gestión gubernamental?
Mire usted, en Europa, una economía continental, está en proceso de retirar de circulación el billete de 500 euros que imprimieron desde la vigencia de la moneda única. Y en ese continente se hacen negocios en miles de millones, pero han visto otros factores para retirarlo paulatinamente de circulación. Comenzaron con la decisión de no imprimir más billetes de ese corte.
Lo que pesó en la decisión de las autoridades del banco europeo es que ese billete permite el manejo de dinero sucio, de transacciones que están fuera del circuito legal. Las mafias, sea del tráfico de armas, del narcotráfico, los usan porque ocupan menos volumen y son fáciles de transportar por las fronteras hasta los paraísos fiscales.
En nuestra Bolivia ¿será que el billete de 500 simplificará la vida de las amas de casa, o por el contrario facilitará a quienes se dedican al contrabando y/o al narcotráfico? ¿O será que se espera una inflación y habrá que estar preparados? Esto último es lo menos probable, pues lo macroeconomía está bien manejada, por ahora.
Pero bueno, de 500 queremos nosotros. Somos mucha cosa en este Estado plurinacional que a toda costa trata de imponer su simbología y crear referentes en todas los campos de la vida nacional.
Y está bien que se rescate a olvidados, pero que se lo haga cuando tengamos las necesidades básicas satisfechas, o se lo haga con racionalidad en el gasto por más que haya dinero en las arcas del BCB, que por cierto ve disminuida las reservas internacionales que es de donde saldrán los dólares para pagar la mencionada impresión.
El autor es periodista.
Columnas de JORGE MELGAR RIOJA
















