La oportunidad perdida
RPP obtuvo una victoria electoral importante; sin embargo, la misma estuvo compuesta por un voto heterogéneo, especialmente coyuntural y profundamente condicionado. El binomio Paz-Lara alcanzó casi 55% frente a su oponente que apenas llegó al 45%.
Siendo superficiales, podemos afirmar que es una victoria contundente, pero si hacemos una lectura más profunda, descubriremos que en gran parte no ganó con votos propios ni orgánicos sino que recibió el respaldo del sector popular que en otros tiempos votaban por el MAS; empero, ante el desgaste del partido, la fuga de Evo Morales y no existiendo ninguna otra opción que los represente; ese electorado creyó encontrar coyunturalmente en Paz y Lara una supuesta opción menos traumática y menos conservadora.
El gran error del gobierno fue no entender aquello, RPP creyó o le hicieron creer que su victoria expresaba un mandato homogéneo para realizar un giro político duro, casi de ruptura intempestiva con todo lo recorrido, sedimentado y construido en los últimos 20 años. Pero nuestro país no funciona de esa manera, los sectores populares (organizaciones campesinas, sindicales, gremiales e indígenas) no desaparecieron con la derrota del MAS ni la caída de Evo Morales, siguen y seguirán existiendo, están organizados y lo más importante, tienen capacidad de movilización y presión territorial.
Desde el inicio, RPP debió disputar ese voto popular, cuidarlo, entenderlo y convertirlo en su base social; en lugar de ello, tomó decisiones demasiado cercanas a una oligarquía de poder, como si gobernar el país consistiera solamente en reemplazar a los actores sociales por aliados oportunistas. El pequeño pero importante detalle es que esos sectores fueron tomados en cuenta e incorporados durante “el proceso de cambio” desde hace dos décadas, sacarlos, omitirlos o ignorarlos abruptamente, fue una afrenta al apoyo que le dieron en su momento.
Por su parte, el vicepresidente tampoco estuvo ni estará a la altura del momento, únicamente sirvió de ficha electoral para conectar con el malestar de sectores antisistema; sin embargo, no mostró ninguna virtud política suficiente para organizar, contener o representar a ese voto popular huérfano que antes optaba por el MAS y que ahora terminó apoyando al PDC.
En estos seis meses el gobierno ha sufrido un desgaste demasiado acelerado, ya que las organizaciones sociales hicieron sentir su presencia y fuerza y le recordaron a RPP que en parte ganó gracias a ellos y que hasta ahora no cuenta con una estructura política territorial ni legislativa; en síntesis, ha perdido popularidad e iniciativa política.
Por ese motivo, si el gobierno no corrige de manera profunda, no solamente su gabinete sino su forma entender y “leer” al país, el horizonte se ve peligroso, ya que a RPP podrían quedarle entre 15 a 24 meses antes de enfrentar una crisis de mayor envergadura cuyo escenario óptimo será el adelantamiento de elecciones y el escenario de ruptura terminaría con su renuncia.
Columnas de RONALD ZENTENO YAVE



















