K’ara K’ara: la basura que nos gobierna
39 años transcurrieron desde 1987 hasta el 2026; tiempo en el cual, se realizaron más de 40 bloqueos y medidas de presión que hemos soportado de parte del sector de K’ara K’ara. En promedio, casi un bloqueo por año cuya duración aproximada fue de entre 7 a 19 días. La pregunta, entonces, no es solo por qué hoy no ingresa la basura, sino ¿cómo fue posible que una de las ciudades más importantes del país, haya terminado rehén de un botadero que debía ser provisional, técnico y controlado?
Allá por 1987, K’ara K’ara era una zona periférica, agrícola y poco poblada, transcurrieron los años, la ciudad creció, el botadero no cerró y los asentamientos humanos se consolidaron con la complicidad de las autoridades municipales y departamentales de entonces. ¿Quiénes permitieron y avalaron el desastre sanitario que vivimos periódicamente en Cochabamba? La Alcaldía, Concejo Municipal, EMSA, Prefectura, Gobernación; cada una de estas instancias y de acuerdo a su nivel de responsabilidad política, administrativa, ambiental y de urbanismo. ¿Estamos buscando culpables? Sí; y también tratamos de reconstruir y develar la cadena de omisiones que existieron.
Entre lo alcaldes más relevantes de todo ese tiempo están: Humberto Coronel Rivas, Manfred Reyes Villa, Gonzalo Terceros Rojas, Edwin Castellanos, José María Leyes, entre otros. Y de todos ellos, el que más tiempo ejerció el cargo de alcalde es Manfred Reyes Villa.
Por ello; Cochabamba necesita una investigación institucional seria: ¿Quiénes autorizaron, toleraron, regularizaron asentamientos cerca al botadero? ¿Quiénes incumplieron los cierres prometidos? ¿Quiénes negociaron obras a cambio de más basura? ¿Quiénes permitieron que el conflicto se convierta en un método permanente de chantaje y presión?
Lamentablemente, considero que el problema no se resolverá a mediano plazo; porque la alcaldía con Manfred Reyes Villa y la Gobernación a cargo de Evo Morales, cuyo Gobernador es Leonardo Loza, están obligadas a coordinar y dejar de lado sus diferencias políticas. Sin embargo, es poco probable que lo hagan con la seriedad que la crisis exige, porque detrás de la gestión institucional pesan las aspiraciones presidenciales de dos líderes, los cálculos electorales y resentimientos políticos de data antigua. De esa manera es que en lugar de trabajo y respuesta conjunta, podríamos quedar atrapados entre dos proyectos de poder, en el que el nivel departamental, prefiere obstaculizar al municipal antes que resolver un problema que nos afecta a todos.
Una ironía mayor: Evo Morales gobernó Bolivia casi 14 años, gozó de amplia mayoría en la Asamblea Legislativa, contó con varias autoridades electas del nivel departamental y municipal en Cochabamba; y a pesar de ello, ni siquiera en ese tiempo consolidó una solución departamental para la basura. En pleno siglo XXI, la Llajta sigue oliendo las consecuencias de la improvisación y mezquindad política.
Columnas de RONALD ZENTENO YAVE

















