Poner final al sufrimiento del General Prado
Aunque el Gobierno se pasa la pelota del Presidente a la Justicia, de la Justicia al ministerio, del ministerio a la nada, lo cierto es que el caso del Gral. Gary Prado consterna, llama a la mayor conmiseración y humanidad y descubre a un régimen más interesado en la revancha, la venganza y “su compromiso ante el castro-chavismo”. Veamos:
Metido por voluntad propia en una mazmorra el Gobierno no atina a salir de la misma, porque la violación de los DDHH es tal que sobrepasa todo antecedente. La masacre del 16 de abril de 2009 en un hotel de Santa Cruz, ha llevado a detenciones ilegales, asilo de cientos de disidentes, como nunca antes, procesos abiertos en contra del Estado inclusive en tribunales internacionales y al envío de una carta de militantes del propio partido evista, encabezados por Jerjes Justiniano y el exguerrillero Chato Peredo, en que abogan por una amnistía para un alto jefe militar, nada menos que un excomandante del Ejército, general Gary Prado Salmón.
La misiva masista ha puesto en apuros a su Jefe del MAS quien ha dicho que si es viable la amnistía, se atienda el pedido. De inmediato, el ministro Romero dijo que “no corresponde tal medida ante graves delitos contra el Estado” de modo que estamos en un punto muerto.
El clamor se está haciendo estruendoso, con el anuncio de marchas, vigilias y huelgas de hambre masivas con el agravante de haber sangrado las heridas del General en plena sala de audiencias, condenado como está por orden del juez de sentencia que atiende el caso, a permanecer nueve horas presente cada día, en el escenario del juicio.
Los más versados juristas se han pronunciado que “sí, es posible una amnistía por razones humanitarias” y que el Jefe del Estado tiene sobradas atribuciones para ello. La sapiencia de exmagistrados supera las razones leguleyescas del Ministro del Interior, de modo que la opinión pública espera confiada en la actitud del Gobierno y que se ponga fin al padecimiento del militar de honor que fue declarado además “héroe nacional” por haber aprehendido en su momento al Che Guevara responsable de invasión a territorio boliviano en el episodio denominado Nancahuazú.
Hace pocas horas, El Deber de Santa Cruz se ha preguntado en manos de qué justicia quedará el caso, habida cuenta la idea de Evo Morales de dejar el asunto en manos de la Justicia Ordinaria. Lo contradictorio es que tanto el Primer Mandatario y su segundo, han expresado su desconfianza en una justicia que ha perdido el rumbo y cuyo desprestigio trasciende las fronteras.
Sumamos nuestra voz a los miles de ciudadanos que contemplan azorados este calvario que sufre Gary Prado varias veces Embajador de Bolivia y militar pundonoroso, querido por la sociedad de Santa Cruz que lo acogió como hijo propio, aunque nacido en Cochabamba. Nuestro clamor cobra fuerza porque se trata de un pedido urgente, respaldado por Ley y por la justicia popular, puesto que los juzgadores no han encontrado en la conducta del General Prado Salmón, una sola prueba de separatismo menos de terrorismo con que le rotularon jueces y fiscales a sueldo de un régimen empeñado en sancionar al soldado que capturó al Che, aunque no fue Prado quien lo fusiló, sino otros militares desde el Comando en Jefe de aquel entonces.
El autor es periodista.
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