Cochabambinos en el exilio
Ante el riesgo de convertir esta crónica en un listado telefónico, mi inteligente colaboradora periodística me hizo notar que gran número de cochabambinos viven desperdigados por el mundo y que no es extraño encontrar a un cochala en alguna ciudad australiana o algún pueblo del África Central, lo cual nos demuestra la universalidad del llajtamasi o la universalidad de la asistencia técnica, científica y filosófica cochabambina
Esta mañana fui despertado con los vibrantes notas del Himno a Cochabamba entonadas por la periodista Macacha viuda de Racacha quien trabaja como mi Corresponsal en el Palacio Real de la plaza Murillo dentro del Plan de Ayuda y Colaboración Técnica que presta Cochabamba a las otras ciudades bolivianas; de las patrióticas estrofas que dicen…”Brilla el sol de septiembre radiante…” etcétera y etcétera emergió el recuerdo de mis antepasados que me inculcaron numerosas virtudes como la honradez y el patriotismo.
Abracé y abracé castamente a mi comadre nacida en Quillacollo aunque debo confesar entre mis lectores que mi abrazo se transformó en apechugada por la importancia de la fecha, pasando a continuación a izar la bandera departamental y a la recordación cívica del inolvidable “Ojmillo”, del Dr. Jorge Rojas Tardío y de los hermanos Julio y Jorge Alem Dips, sin olvidar a Monseñor Rosales y Enrique Rocha Franz y el Negro Guardia.
Ante el riesgo de convertir esta crónica en un listado telefónico, mi inteligente colaboradora periodística me hizo notar que gran número de cochabambinos viven desperdigados por el mundo y que no es extraño encontrar a un cochala en alguna ciudad australiana o algún pueblo del África Central, lo cual nos demuestra la universalidad del llajtamasi o la universalidad de la asistencia técnica, científica y filosófica cochabambina.
También me hizo notar mi ilustrada discípula que muchos cochabambinos emigran de su tierra ahuyentados por la envidia de sus paisanos y vecinos como ése que decía: “¡cómo va a ser inteligente el Quiroga si vivía al lado de mi casa…!”
Para hacer más breve nuestra charla, la cholita valluna me propuso declararnos desterrados de Cochabamba por tener que desarrollar nuestra profesión en La Paz, sede del gobierno y como tales reclamar en este día tan grande… por los cochabambinos actualmente desterrados como: Manfred Reyes Villa, llamado cariñosamente “El bombón” y también por Goni Sánchez de Lozada, el cochala que se hacía pasar por gringo y otros muchos cochabambinos que además de amar Bolivia, patria querida, añoran volver a “la capital gastronómica” del país, que es Cochabamba y que al solo nombrarla se nos hace agua la boca. Para concluir permítanos decir: ¡Que vivan los desterrados cochabambinos!!!
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