Las aguas del Silala
En un clima autoritario como el que ha prevalecido en nuestro país durante los últimos años, es posible que se hayan obturado los canales de actitud crítica y que se hubieren vulnerado los principios más elementales y normativas para celebrar acuerdos, especialmente cuando estos son bilaterales.
Una comisión de ponderados profesionales bolivianos tuvo la tarea de hacer una investigación detallada sobre las aguas del Silala, ubicadas en la Provincia Sud Lípez del Departamento de Potosí. Su origen corresponde a un aluvión por escurrimiento de aguas fluvio-glaciales en las hondonadas del Cantón Quetena Chico, donde se localiza el nacimiento de estas aguas que salen a la superficie como manantial (bofedales). Geológicamente se demuestra que el Silala, no puede clasificarse como un río de curso sucesivo binacional.
Las aguas del Silala, son aprovechadas por Chile desde hace más de 100 años. En 1908, la empresa británica The Bolivian Railway, con el ferrocarril Antofagasta-La Paz, utilizó éstas para sus locomotoras hasta 1961, cuando a partir del cambio de la matriz energética, al sistema de diesel, de las locomotoras cedió su concesión al Estado chileno para el uso y aprovechamiento del sistema de agua potable de varias poblaciones menores del norte de Chile, hasta nuestros días.
Sin embargo, como antecedente se debe recordar que en 1908, la Prefectura de Potosí otorgó una concesión a la empresa de ferrocarriles Bolivian Railway. Posteriormente en 1994, el canciller Antonio Aranibar decidió resolver esta concesión, argumento que sirvió para especular en el hecho que a partir de esta fecha correspondería el pago correspondiente y no así antes, pues ambos países se beneficiaban de este uso y aprovechamiento, en el marco en el cuál los Gobiernos de Evo Morales y Michelle Bachelet consolidaron una “ agenda de 13 puntos”, donde se incluye el tema del Silala.
Se ha informado que en la agenda de negociación, en ningún momento estuvo el tema de la obligación de pago por parte de Chile de la deuda histórica, es más, el acuerdo inicial planteaba el pago del 50 por ciento del volumen de agua que va a Chile, a un precio del normado en los depósitos de aguas tratadas que se tiene para su distribución en Antofagasta, por metro cúbico y por cuatro años, mientras se realicen las investigaciones sobre el Silala.
El Comité Cívico de Potosí, Comcipo, autoridades cantonales, sindicales, departamentales, con representantes del Gobierno nacional organizaron diferentes encuentros, analizando el problema y buscando soluciones. Por otra parte la Asociación de Periodistas de Cochabamba ha publicado un interesante volumen sobre Las Aguas del Silala, Luces y Sombras, con la participación de autoridades nacionales, departamentales de Potosí, historiadores y juristas, el Instituto de Investigación Histórica Militar, técnicos e ingenieros ferroviarios, que trabajaron en el tramo del Ferrocarril Antofagasta Bolivia, tendiente a encontrar alternativas prácticas y planteamientos para una solución a este tema del Silala.
Por último, en el Legislativo y sus Comisiones de Política Internacional cursan acumulados documentos sobre este tan importante tema, donde fehacientemente se demuestra que éste es un recurso natural netamente boliviano.
Es posible que el morbo de la burocratización y de la improvisación estuviera atosigando los criterios objetivos de profesionales sobre este asunto bajo cuya responsabilidad colectiva están precisamente la posibilidad de toma de decisiones con capacidad de negociación, experiencia y conocimiento del tema y, evitar que las aguas del Silala, sigan corriendo a territorio chileno. Uno de los mejores negocios del mundo es vender a agua al desierto. Sin embargo, sin beneficio alguno para nosotros.
El autor es ingeniero geólogo y administrador de empresas.
Columnas de JOSÉ GUILLERMO TORREZ G. O.



















