Derecho a la salud
Las reformas estructurales en la justicia y la salud son dos deudas históricas que tiene el actual modelo de gestión gubernamental para con el pueblo boliviano a pesar de los esfuerzos. Los problemas que de momento emergieron en el seguro social (CNS) parecen agravarse tras la designación de un ingeniero en el cargo que legítimamente debería corresponder, cuando menos, a un médico.
Las medidas paliativas que se dispusieron en razón del racionamiento del agua mitigaron las consecuencias de la escasez en los hogares paceños, pero no en los lugares donde una población significativa asiste para pedir, no sólo la cobertura del derecho a la salud, sino les extiendan su derecho a la vida: los enfermos terminales.
Una planta de agua propia para Nefrología, la construcción de un edificio de seis pisos con más de 70 máquinas dializadoras, las nuevas salas de internación, y trasplantes de órganos, además de los sistemas convencionales sobre las Diálisis Peritoniales Continuas Ambulatorias (DPCA) y las Automatizadas (DPA); son aún un sueño para la medicina en Bolivia, y no porque nuestros profesionales no estén capacitados para ello, sino por la falta de “una firma” que concrete el proyecto del Anexo “A” en el Hospital Obrero Nº1, rúbrica inexistente de parte de la Gerencia General por la gestión paralizada a raíz de la reciente designación. Tiempo que quizás no tienen los enfermos renales.
La SS.CC. N° 1052/01-R de 28 de septiembre de 2001 tuteló la prestación irrestricta en el seguro social de los servicios de diálisis en resguardo del derecho a la salud, con las gestiones pertinentes se contarían con más de 100 máquinas además de las sesiones de diálisis peritoniales (únicos) en Bolivia.
Es obligación de todo servidor público en salud mejorar sus servicios, el derecho a la salud por mandato constitucional (Art. 37) se constituye en la función suprema y primera responsabilidad financiera del Estado, es inconcebible que a raíz del cambio de autoridades estos proyectos no se concreten.
El autor es periodista.
Columnas de ISRAEL ADRIÁN QUINO ROMERO



















