Odesur: falta mucho
La organización de los Juegos Suramericanos Cochabamba 2018 no termina de tomar forma. La última semana se realizaron visitas a los escenarios deportivos y se sostuvieron una serie de reuniones con personeros internacionales que llegaron al Departamento para efectuar evaluaciones de los avances existentes en la construcción de los escenarios que albergarán a las competencias.
En ese marco, este matutino publicó un trabajo especial sobre el estado de las obras y de las disciplinas que intervendrán en el torneo, el pasado lunes, revelando resultados poco alentadores y mostrando que, faltando menos de un año para la justa deportiva, ni la población ni las autoridades se adueñan del todo del evento y es demasiado lo que resta por hacer.
Es una lástima que el país no esté aprovechado de los réditos que podría dejar este campeonato al desarrollo de la sociedad en su conjunto, como lo hizo Colombia en los juegos pasados de Medellín el año 2010, en los que Gobierno estatal y municipal trabajaron de la mano para obtener múltiples beneficios económicos, turísticos, culturales y de infraestructura gracias a un proyecto claro y mancomunado.
Medellín se apropió del encuentro; los ciudadanos fueron sensibilizados con campañas educativas; la ciudad estrenó un teleférico de transporte masivo y los deportistas rompieron sus marcas históricas en la mayoría de las disciplinas, dejando en la palestra ídolos deportivos a los cuales los niños y juventud comenzaron a emular.
Está claro que organizar una competencia de esta envergadura no es tarea fácil. Por ello las críticas que se efectúan a partir de este medio pretenden ser constructivas, lejos de hacer quedar mal a los organizadores, como algunas autoridades sostienen.



















