Innecesaria e intolerable agresión
Algunas autoridades del Gobierno han emitido impertinentes y agresivas declaraciones en contra de la Iglesia Católica y sus pastores. La ofensiva comenzó con una forzada denuncia en sentido de que el Gobierno está investigando “denuncias” de pedofilia en la institución religiosa y que cuando concluya se verá cómo proceder. Luego, víctima de la agresión fue el Arzobispo de Santa Cruz por su defensa de los indígenas que viven en el Tipnis y el medioambiente, y culminó con la denuncia respecto a que la Iglesia tendría tierras en esa región y estaría vinculada con madereros y narcotraficantes.
La Iglesia ha respondido en forma contundente. A tiempo de convocar a la conciliación ha aclarado que en el tema de la pedofilia ya se lanzó un brulote similar hace años sin que hasta ahora se haya presentado un caso concreto, y ha recordado la vigencia de la política de la tolerancia cero sobre este delito. En cuanto a “las tierras” ha reiterado que el INRA dotó 843 (Ha), no 843.000, cifra de la denuncia, en las que ha creado un instituto educativo cuyo servicio ha sido destacado por el Ministro de Educación.
Hasta ahora, ninguno de los agresores ha rectificado sus denuncias. Es más, en el ataque al arzobispo de Santa Cruz, se pretende sentar cátedra, a partir de que Bolivia es un Estado laico, sobre que la Iglesia no tendría autoridad para salir en defensa de los indígenas ni el medioambiente dada su actuación en la colonia.
Olvida quien ataca que los primeros mandatarios se han declarado expresamente católicos, incluso el Vicepresidente solicitó la bendición sacerdotal de su matrimonio y el Presidente siempre se refiere a su “hermano” el papa Francisco.
Pareciera que estas autoridades han perdido norte en su deseo de justificar la construcción de una carretera en el Tipnis.


















