Tipnis: entre el bien y el mal
Al ver a mi corresponsal ante el Palacio Real de la Plaza Murillo después de varios días le pregunté las razones de su ausencia, respondiendo naturalmente: estuve siguiendo la actividad presidencial en la zona del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, lo cual me causó una negra envidieja porque nadie me invitó al sitio noticioso más importante de estos últimos tiempos.
Al sentirme aislado de los centros noticiosos más relevantes parece que ella sintió algo de pena y me prometió hablar con su máximo jefe, para pedirle que en la próxima visita al Tipnis me incluyera en su comitiva, no en mi calidad de periodista sino en calidad de árbitro para sus encuentros futbolísticos, o en su defecto el menos complicado como nombrarme pasapelotas en sus actividades deportivas, lo cual no me incomodó pues lo importante era estar presente en la zona de combate.
Tomamos una nave aérea y por primera vez me sentí notable en materia noticiosa actual, mientras ella desde su asiento me sonreía a ratos como pidiéndome me sintiera a gusto, lo cual no era difícil. Llegamos a nuestro destino y bajamos del avión después del mandatario, dueño de la nave, y nos propusimos aprovechar periodísticamente de la coyuntura para lo cual ella me invitó a seguir sus pasos por el poblado.
Grande fue mi sorpresa al ver tanta gente en una zona que yo creía despoblada, mostrándonos un panorama entusiasta y activo para aprovechar de los acontecimientos cual había propuesto el Gobierno; grupos de personas exponían sus pancartas y carteles que apoyaban a Evo y a García Linera, perdón al Licenciado, lo cual nos demostró que ellos habían adoptado una política que gustaba a mucha gente, un mayor número que el de aquellos que insistían acerca de la intangibilidad de ese territorio.
Por entender así el curso de la vida en dichos poblados me atrevía a decirle a mi comadre cochabambina que no era difícil ver que en corto plazo podríamos apreciar un beneficio para la población beniana, aunque en el fondo algo nos decía en el corazón que los benianos habrían preferido el bienestar inmediato y el rápido progreso a la hipotética respuesta de un cielo lejano, con más ángeles y menos puestos de trabajo de progreso.
De acuerdo a lo convenido asistí a varios partidos de fútbol protagonizados por el primer mandatario y su suplente, cuyo marcador siempre estuvo a favor de ellos, lo cual no quiere decir que yo y mi acompañante vaticinemos triunfos electorales de ambos personajes echando a un lado preceptos constitucionales que no se cambian de acuerdo a nuestro gusto por determinaciones autocráticas.
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