¡Pantuque!
Si Pantuque es sacrificado por ser “salvaje”, “agresivo” o “no tener oídos”, es probable que su ama encuentre otro perro y nuevamente lo deje en la calle para que pasee a sus anchas; también es probable que el niño ahora en recuperación vuelva a apedrear o a molestar a otros canes sin que sus padres le digan nada o, quizá, alentado por ellos
Arrugadito, con mirada inocente, chiquito… Así es Pantuque, el perro que fue noticia mundial por tener 18 abogados defensores de su vida, aparte de miles de personas que exigen su inmediata liberación y la de su ama. El problema comenzó cuando el sharpei mordió a un niño de 11 años y después a su madre, cuando ésta intentaba socorrerlo.
El hecho no tiene precedentes en el país y difícilmente puede que lo tenga en otro: ¡18 abogados defendiendo a un perro es imposible de creer! Pero, lamentablemente, es así. Y digo “lamentablemente” no porque Pantuque no merezca un batallón de profesionales dispuestos a luchar por él, sino porque el hecho sí sucedió y todo por dos situaciones que se dieron: el perrito estaba en la calle sin el debido cuidado de su ama y reaccionó a la agresión del niño y seguramente de su madre.
Ahora el can está en un albergue con su vida pendiendo de un hilo. Pero, no siempre es cierto ese dicho que dice “muerto el perro se acabó la rabia”, aplicable ahora sin dejar de ser una metáfora. Si Pantuque es sacrificado por ser “salvaje”, “agresivo” o “no tener oídos”, es probable que su ama encuentre otro perro y nuevamente lo deje en la calle para que pasee a sus anchas; también es probable que el niño ahora en recuperación vuelva a apedrear o a molestar a otros canes sin que sus padres le digan nada o, quizá, alentado por ellos.
Si tan solo se tuviera una pizca de conciencia o, por último, si se cumplieran las normas municipales, nada de esto hubiera pasado. La ley es clara y aquí la resumo: no hay que dejar al perro afuera de la casa y si se lo debe sacar de paseo hay que llevarlo con correa y, si es necesario, con bozal; no hay que maltratar a los perros física, emocional ni sicológicamente.
Y, a propósito de la ley municipal, ésta también es precisa cuando se refiere a la eutanasia: “proceso veterinario de excepción asistido por el cual se produce el deceso de un animal por fines justificados…”. Pantuque se defendió. Mordió porque es animal y reacciona por instinto. Al fin y al cabo, la falta de pensamiento es lo único que lo diferencia del niño maltratador y de su madre.
El autor es director de la Fundación Abril.
Columnas de PATRICK FERNANDO KUSHNER



















